El páramo de Barragán, ubicado en el municipio de Tuluá, Valle del Cauca, es un tesoro natural de 1.854 hectáreas que ha pasado de ser un territorio golpeado por el abandono y la quema indiscriminada, a convertirse en ejemplo de preservación ambiental única en Colombia.
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El páramo de Barragán en Tuluá es mucho más que un paisaje. Es una fuente vital de agua y un ejemplo de cómo la ciencia, el Ejército y la comunidad pueden trabajar juntos por la preservación de los ecosistemas de alta montaña
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Pocos saben que en este páramo funciona el único centro de investigación de frailejones del país, un espacio operado por el Ejército Nacional y apoyado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), donde se producen miles de plántulas que garantizan la conservación del agua para toda la región.
De la quema a la preservación del páramo
Durante años, era costumbre en la región quemar el páramo en verano para que en invierno brotara el pasto. Esta práctica, sumada a la presencia de grupos armados ilegales, deterioró gravemente el ecosistema.
Sin embargo, en 2017 el Batallón de Alta Montaña Nº 10 junto con la CVC iniciaron el proyecto Enriquecimiento de Bosques de Páramo con plántulas de frailejón. Lo que empezó con experimentos artesanales, similares a los de un colegio, hoy es un moderno laboratorio que ha revolucionado la forma de preservar este ecosistema estratégico.
El secreto detrás del crecimiento acelerado del frailejón
El frailejón es considerado una “fábrica de agua” por su capacidad de captar y regular el recurso hídrico. Tradicionalmente, su crecimiento es extremadamente lento: apenas un centímetro por año.
El centro de investigación de Barragán ha roto ese mito. Con el uso de turba importada de Canadá, un sustrato especial que acelera la germinación, se logró reducir el tiempo de producción: lo que antes tardaba nueve meses ahora se consigue en tres o cuatro meses.
Este avance ha permitido repoblar el páramo de manera más eficiente y asegurar el agua que abastece a Tuluá y gran parte del Valle del Cauca.
Educación ambiental y cambio cultural
El proyecto no solo se enfoca en lo ambiental. También se ha socializado en colegios y universidades para fomentar conciencia ecológica en las nuevas generaciones.
Los mismos habitantes de la región reconocen el cambio: antes arrojaban basuras en sus visitas, ahora apoyan la conservación. Incluso las familias de los soldados involucrados han adoptado lo que llaman un “chip verde”, promoviendo la protección del páramo desde sus hogares.
Reconocimientos y futuro del proyecto
El éxito del programa ha sido premiado en cuatro ocasiones y ha ganado el respeto de los barraganenses, que valoran el esfuerzo de soldados y ambientalistas por devolverle vida al páramo.
Las metas son ambiciosas: producir 25 mil plántulas de frailejón y llegar a 60 mil en pocos años, garantizando así agua limpia y pura para toda la región.