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Una cámara de seguridad registró los últimos minutos conocidos de Diego Vela, un suboficial de tercera de la Policía Nacional del Perú que murió en Trujillo después de celebrar su cumpleaños número 21.
Las imágenes muestran al joven llegando aproximadamente a las cuatro de la madrugada al edificio donde vivía. Llevaba un casco de motociclista, subió las escaleras y llegó hasta la puerta de su departamento.
Las imágenes muestran al joven llegando aproximadamente a las cuatro de la madrugada al edificio donde vivía. Llevaba un casco de motociclista, subió las escaleras y llegó hasta la puerta de su departamento.
Intentó abrirla, pero no pudo.
Según sus padres, Diego no llevaba las llaves. En las imágenes incluso se observa que utiliza la linterna de su celular para intentar ingresar.
La versión entregada por la familia sostiene que, ante la imposibilidad de abrir la puerta, el joven habría subido hasta la azotea para intentar llegar a los balcones de su vivienda por otra vía.
En ese intento, habría perdido el equilibrio y caído.
Su madre explicó posteriormente que Diego se encontraba aparentemente bajo los efectos del alcohol:
“Mi hijo por un mal equilibrio y por el estado que de repente estaba un poco tomado, se cae mi hijo”.
Pero en las primeras horas del caso apareció una versión completamente diferente.
Un supuesto ataque con arma de fuego
Pero en las primeras horas del caso apareció una versión completamente diferente.
Aproximadamente a las 5:50 de la mañana, la Central de Emergencia 105 recibió un reporte sobre un supuesto “atentado por PAF hacia un efectivo policial”. PAF hace referencia a un proyectil de arma de fuego.
Diego fue encontrado gravemente herido y trasladado a un hospital.
En documentos médicos difundidos posteriormente se registró un traumatismo encéfalo craneano severo y heridas múltiples por proyectil de arma de fuego.
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La información comenzó a circular como un posible ataque contra el policía.
Sin embargo, el jefe de la Región Policial La Libertad, general Ricardo Espinoza, sostuvo que Diego no había sido baleado y que sus lesiones correspondían a una caída.
Según explicó el oficial, los médicos que inicialmente hablaron de heridas por proyectil habrían reconocido posteriormente que se trató de un error de diagnóstico.
La respuesta definitiva debía estar en la necropsia.
Lo que encontró la necropsia
El 31 de agosto se practicó la necropsia.
El documento estableció como causa de muerte un traumatismo cráneo encefálico severo y registró lesiones traumáticas en el tórax y abdomen, fracturas en el cráneo y las costillas y hemorragias internas.
Pero no estableció heridas por proyectil de arma de fuego.
El resultado, por tanto, es consistente con la hipótesis de una caída de gran impacto y contradice lo consignado en los primeros registros médicos.
Para la familia, esa diferencia generó indignación.
La madre de Diego aseguró que pudo revisar el cuerpo de su hijo y que no encontró impactos de bala.
“Mi hijo no tiene nada de balas”, afirmó.
Incluso manifestó estar dispuesta a que el cuerpo sea exhumado para realizar nuevos análisis.
La noche en la que todo ocurrió
La muerte de Diego ocurrió en una madrugada marcada por otro crimen que conmocionó a Trujillo.
Ese mismo día había sido secuestrado el empresario minero Jenss Lara Tantaquilla. Cuatro personas que lo acompañaban fueron asesinadas.
Información difundida públicamente señaló que Diego habría estado en la discoteca Nosso, donde también habrían estado algunas de las víctimas. Incluso se mencionó un brazalete asociado al establecimiento entre las pertenencias del policía.
Estos elementos alimentaron especulaciones sobre una posible conexión entre ambos hechos.
Sin embargo, no existe hasta ahora evidencia pública que permita afirmar que Diego estuvo involucrado en ese crimen o que su muerte haya sido consecuencia de una relación con las víctimas. Su familia ha rechazado cualquier vínculo.
Las preguntas que permanecen
Las imágenes conocidas muestran a Diego llegando a su vivienda e intentando ingresar. La necropsia establece una muerte por traumatismo severo y no registra heridas por bala.
Pero permanece una contradicción que todavía requiere explicación:
¿Por qué los primeros reportes y documentos médicos hablaron de un ataque con arma de fuego?
La Policía atribuye esa información a un error de diagnóstico. La familia, por su parte, insiste en que Diego no fue baleado y pide que cualquier duda sea esclarecida.
Con la información conocida públicamente, no puede afirmarse que el joven policía haya sido asesinado ni que su muerte esté relacionada con la masacre ocurrida esa misma noche.
Diego Vela ya fue sepultado.
La necropsia estableció la causa médica de su muerte. Lo que aún genera interrogantes es la cadena de hechos que ocurrió antes de su caída y, especialmente, cómo surgió la primera versión de un ataque armado.
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