El testimonio de Kreibex sobre un paciente que se identificaba como un Alaska Malamute reavivó el debate sobre los therians y la salud mental.
Noticias Viral.
La historia que recientemente relató el veterinario y creador de contenido Kreibex en sus redes sociales abrió un nuevo capítulo en el debate sobre los llamados therians, personas que aseguran identificarse espiritual o psicológicamente como animales. Según su versión, un hombre de 38 años llegó solo a su consultorio y, ante la ausencia de una mascota, explicó que el paciente era él mismo: aseguraba ser un perro de raza Alaska Malamute. La escena, contada con ironía y dramatismo, se volvió viral y desató una oleada de comentarios y controversias.
Kreibex detalló que al preguntarle por sus síntomas, el individuo describió comportamientos que consideraba propios de un can: olvidos frecuentes, episodios nocturnos de gritos y caminatas nerviosas de un lado a otro. Además, admitió que casi no hablaba con otras personas. Todo esto, dijo, lo motivó a solicitar ayuda “como un animal lo haría”, buscando una valoración veterinaria en lugar de atención médica humana.
El veterinario, en tono humorístico, contó que decidió “traducir” la edad del paciente a años perrunos. A partir de ese cálculo, concluyó que un Alaska Malamute de 38 años equivaldría a un perro centenario y, por ende, con signos de demencia senil. Desde allí avanzó hacia un desenlace que él mismo narró como inevitable: la aplicación de eutanasia. La frase final del video —“hay veces que uno tiene que tomar decisiones”— remató un relato que muchos interpretaron como ficción, sátira o una mezcla de ambas.
Aunque el cierre parece más propio de un sketch que de un hecho real, la anécdota sirvió para reavivar las discusiones sobre el fenómeno therian. A diferencia de los furries, quienes adoptan estéticas animales por diversión o expresión artística, los therians afirman que su identidad está profundamente vinculada a un animal no humano. Algunos lo explican como una conexión espiritual; otros, como un rasgo psicológico que define su manera de comportarse y relacionarse con el entorno.
Este caso, verídico o no, puso el foco en las fronteras entre identidad, salud mental y atención médica. Especialistas han advertido que identificar estas conductas requiere un análisis serio y profesional, ya que personas con trastornos disociativos, episodios psicóticos o necesidades emocionales no atendidas pueden recurrir a estas identidades como mecanismo de refugio o expresión. El riesgo surge cuando quienes adoptan estas prácticas sustituyen la atención médica adecuada por espacios no diseñados para ello, como consultorios veterinarios.
Mientras el video sigue acumulando reproducciones, la comunidad therian continúa ganando visibilidad en internet, con reuniones, encuentros y contenidos que muestran la expansión del fenómeno, especialmente entre adolescentes. Más allá del tono humorístico del relato de Kreibex, el episodio abre preguntas profundas sobre la salud mental, los límites del acompañamiento digital y la responsabilidad de quienes viralizan estas historias en plataformas de gran alcance.
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