El siniestro se produjo el pasado 12 de septiembre tras un deslizamiento de tierra que provocó el colapso del socavón donde laboraban los mineros
Noticias Cauca
Seis mineros, entre ellos un menor de edad, fueron hallados sin vida tras permanecer nueve días atrapados en una mina de oro en Santander de Quilichao, Cauca, luego de dos derrumbes. Las labores de rescate permitieron ubicar los cuerpos.
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Tras nueve días de incertidumbre, las autoridades confirmaron el hallazgo de los cuerpos de seis mineros que permanecían atrapados en un yacimiento de oro en Santander de Quilichao, Cauca, luego de dos derrumbes consecutivos.
Entre las víctimas se encuentran cuatro ciudadanos colombianos y dos venezolanos, uno de ellos menor de edad. El descubrimiento se produjo después de las labores de búsqueda adelantadas por los socorredores, quienes lograron ingresar al socavón y ubicar los cadáveres, aunque su recuperación aún está en proceso.
“Al momento, el reporte que se tiene es que ya fueron encontrados los cuerpos. Los socorredores ya ingresaron a la parte del socavón donde se encuentran. Todavía se está esperando el proceso de recuperación y que puedan ser sacados al aire libre, pero ya están ubicados”, explicó Laura Achinte, técnica operativa de la Defensa Civil en Cauca.
Se logró establecer que la mina operaba de forma clandestina, carente de permisos ambientales y medidas de seguridad. Frente a ello, las autoridades emprendieron las indagaciones necesarias para determinar las responsabilidades legales y administrativas por este suceso que golpea al Cauca.
Labores de rescate
Los familiares de los mineros mantenían la esperanza de encontrarlos con vida, pese a que las labores de rescate se complicaron desde el inicio por la inestabilidad del terreno y la acumulación de agua en el socavón.
Durante la operación, los equipos de la Defensa Civil y del Grupo de Salvamento Minero de la Agencia Nacional Minera, con el respaldo de maquinaria pesada aportada por la Alcaldía local, realizaron labores ininterrumpidas para retirar los escombros.
Al mismo tiempo, las guardias comunitarias tuvieron que intervenir para controlar la situación, ya que decenas de personas llegaron al lugar con la expectativa de hallar oro entre el material extraído.
La tragedia vuelve a poner en evidencia los riesgos de la minería subterránea en la región, donde los derrumbes son frecuentes y las medidas de seguridad resultan insuficientes.