Fue identificado por las autoridades.

Noticias Colombia.

Bogotá continúa conmocionada tras la tragedia ocurrida en una zona urbana donde un taxista en presunto estado de embriaguez arrolló a 11 personas, dejando a dos menores de edad con diagnóstico de muerte cerebral. El hombre, identificado como José Eduardo Chala Franco, de 56 años, fue capturado en flagrancia y posteriormente aceptó los cargos ante la Fiscalía por homicidio y lesiones personales agravadas.

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De acuerdo con Noticias Caracol, la prueba de alcoholemia practicada en el lugar confirmó que Chala presentaba grado II de embriaguez. El coronel John Silva, comandante de la Policía de Tránsito de Bogotá, explicó que el conductor perdió el control del taxi, invadió el andén y terminó impactando contra la fachada de una vivienda, donde varias familias caminaban de noche. Las cámaras de seguridad del sector registraron el momento exacto del siniestro y la captura del responsable.

La tragedia ha causado profunda indignación, no solo por la imprudencia del hecho, sino también por el extenso historial de infracciones del conductor. Chala acumulaba más de diez comparendos por distintas faltas, entre ellas exceso de velocidad, parqueo indebido y reincidencia en conducción en estado de embriaguez. Además, fue sancionado recientemente, el pasado 8 de noviembre, por conducir bajo los efectos del alcohol, de acuerdo con el registro del Sistema Integrado de Información sobre Multas y Sanciones de Tránsito (SIMIT).

Al respecto, la general Susana Blanco, directora de la Policía de Tránsito, señaló que “al revisar el historial de este señor, se encontraba en pico y placa y, además, tenía un historial de comparendos que superan los diez por diferentes conductas”. Estas revelaciones aumentan el cuestionamiento hacia las autoridades encargadas de controlar y restringir la circulación de conductores reincidentes, especialmente en el transporte público.

Durante la audiencia de imputación, Chala Franco aceptó los cargos y fue legalizada su captura.

El caso ha reabierto el debate sobre los controles a los conductores de servicio público y la falta de seguimiento a quienes acumulan infracciones graves. Mientras las familias de las víctimas claman justicia, la ciudadanía exige que este hecho no quede impune y que se endurezcan las sanciones contra quienes deciden manejar bajo los efectos del alcohol.

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