Sacerdote exiliado denuncia la prohibición de procesiones y la persecución a la Iglesia en Nicaragua.
Noticias Internacionales.
El padre Benito Martínez no se guardó nada al calificar, durante una entrevista con TuBarco, al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como “gentusa, ignorantes, malignos y pendencieros”, en una contundente intervención donde denunció la prohibición de las procesiones de Semana Santa en Nicaragua y la sistemática persecución contra la Iglesia católica.
«El Papa Francisco lo dijo con una palabra bastante certera: no son normales. Porque ninguna persona normal podría hacer la cantidad de disparates que esta gente ha hecho», afirmó el religioso exiliado, quien pasó tiempo en las cárceles del régimen antes de ser rescatado por el gobierno de Estados Unidos.
El padre Benito relató su propia experiencia de persecución, cuando fue arrestado bajo cargos completamente fabricados. «Le preguntaba a la juez de qué se me acusa y me dijo: ‘Se le acusa de difundir noticias falsas por internet, por Facebook’. Le dije: ‘Señora, en mi vida nunca he entrado a Facebook’. Son montajes, acusaciones totalmente falsas», denunció.
Según el religioso, los jueces nicaragüenses actúan por miedo, prefiriendo mantener sus puestos aunque «pierdan la dignidad de juzgar a las personas con rectitud, con justicia».
Iglesias llenas, calles vacías: resistencia silenciosa
Durante esta Semana Santa, Nicaragua presentó un panorama inédito: templos católicos abarrotados de fieles, pero calles completamente vacías debido a la prohibición gubernamental de procesiones públicas.
En su intervención en TuBarco, el padre Benito explicó que esta situación representa «el acto más expresivo de protesta de los nicaragüenses. Nos quitan las calles, pero tenemos nuestros templos».
El religioso fue especialmente duro al caracterizar ideológicamente al régimen sandinista: «Mira, más que comunistas son terroristas. Es que ni a comunistas llegan siquiera. El comunismo les quedó demasiadamente grande. Estos son delincuentes forajidos que han llegado por las armas y a la fuerza tienen sometido a un país por miedo».
Martínez aseguró que si se retirara la represión policial y militar, «en horas Nicaragua se levanta», evidenciando que el régimen se sostiene únicamente mediante el terror.
División en la oposición: el talón de Aquiles
Uno de los aspectos más críticos que abordó el padre Benito fue la fragmentación de la oposición nicaragüense en el exilio. «Desgraciadamente, por protagonismo no han podido juntarse como debería ser. Hay mucha división», lamentó.
El religioso denunció además la infiltración de agentes del régimen en grupos opositores: «El régimen ha gastado una cantidad de dinero en infiltrar gente. Entran supuestamente diciendo que son perseguidos políticos, este gobierno les da asilo y resulta que vienen a realizar otro tipo de trabajo».
En una de sus declaraciones más polémicas, el padre Benito se refirió a Rosario Murillo como «una bruja prácticamente», señalando «la tendencia un tanto extraña de esa mujer en el gobierno» y «toda la influencia maligna que ha venido permeando la sociedad nicaragüense».
El religioso advirtió que la lucha no es solo contra un gobierno criminal, sino también contra «esas fuerzas» de carácter espiritual que requieren no solamente organización política sino también oración.
Mensaje de esperanza desde el exilio
A pesar de la dureza de su testimonio, el padre Benito concluyó con un mensaje esperanzador para los nicaragüenses dentro y fuera del país: «Tenemos la esperanza cierta, la certeza, la seguridad que esta pesadilla está llegando a su fin. Volveremos a unirnos en un gran abrazo como los hermanos que somos».
El religioso hizo un llamado especial a los presos políticos que continúan en las cárceles del régimen y aseguró que Nicaragua «volverá a ser República» y que los ciudadanos volverán a transitar libremente por sus calles con sus manifestaciones de fe.



























