Miles de asistentes y bailarines resistieron el aguacero para darle inicio a la fiesta más importante de la ciudad.
Noticias Cali.
Cali volvió a demostrar que su espíritu festivo no se detiene, ni siquiera bajo la lluvia. Desde la madrugada del 25 de diciembre, un aguacero constante marcó el inicio de la edición número 68 de la Feria de Cali, la fiesta más grande y representativa de la capital vallecaucana, que se extenderá hasta el próximo 30 de diciembre.
Las lluvias se mantuvieron durante buena parte del día y acompañaron incluso el arranque del Salsódromo, el evento inaugural que cada año transforma la Autopista Suroriental en una gran pasarela de baile, música e identidad. Sin embargo, el clima no fue impedimento para que caleños y turistas atendieran el llamado de la feria y se dieran cita para disfrutar del primer gran desfile.
Aunque se registraron algunos inconvenientes en el ingreso, con largas filas, congestión vehicular y demoras, poco a poco las graderías fueron llenándose. Videos compartidos en redes sociales mostraron el ambiente en los alrededores antes de la apertura: personas esperando bajo la lluvia, vehículos detenidos y asistentes decididos a no perderse el espectáculo.
La noche del 25 de diciembre, la ciudad volvió a vibrar al ritmo de la salsa. Ni el asfalto húmedo ni el aguacero persistente lograron apagar la energía con la que Cali dio inicio a su feria. El Salsódromo contó este año con la participación de más de 2.200 bailarines, lo que representa un incremento del 40 % frente a la edición anterior, según datos entregados por la Alcaldía de Cali.
Mientras en años pasados el calor hacía que la cerveza fuera la reina del recorrido, esta vez la lluvia cambió el panorama. El comercio informal encontró su propio protagonismo: capas, paraguas y, sobre todo, el tradicional tinto se agotaron en varios puntos. El café caliente se convirtió en el aliado perfecto para resistir el frío y seguir disfrutando del desfile.
En redes sociales, algunos asistentes también comentaron con humor que, tras la lluvia, podrían llegar las gripas, una situación que suele presentarse en temporadas lluviosas como esta.
El espectáculo cerró de manera positiva, dejando una imagen contundente: una ciudad que, pese a las dificultades climáticas, no renuncia a su tradición, a su música ni a su identidad salsera.
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