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A los 19 años, Saleh Amadi tenía todo por delante. Como atleta de alto rendimiento en lucha libre, había conseguido representar a Irán en competencias internacionales y obtener una medalla de bronce en la Copa Saviteev de Rusia, uno de los torneos más exigentes de esta disciplina. En un país donde la lucha libre es símbolo nacional, él era considerado una promesa destinada a la élite mundial.
Sin embargo, su historia no quedará registrada en los anales del deporte, sino en los oscuros capítulos de la represión estatal. El 19 de marzo de 2026, Saleh fue ejecutado por ahorcamiento tras ser acusado de participar en protestas y de causar la muerte de dos miembros de las fuerzas de seguridad.
De atleta nacional a acusado de «guerra contra Dios»
Todo cambió para Saleh en enero de 2026, cuando fue detenido en medio de una ola de protestas que sacudió Irán. Las autoridades lo acusaron del delito de «Moharebeh» —que se traduce como «declarar la guerra a Dios»—, una figura legal ampliamente cuestionada por organizaciones internacionales de derechos humanos.
Según información de Human Rights Iran, como se analizó en la cobertura de TuBarco, Saleh fue arrestado el 15 de enero y obligado a confesar bajo tortura durante los interrogatorios. Posteriormente retractó sus confesiones en el tribunal, alegando que fueron obtenidas bajo coerción, pero el tribunal rechazó sus alegatos.
Un juicio sin garantías
Organizaciones de derechos humanos señalan que el proceso judicial fue extraordinariamente rápido y careció de las garantías mínimas de un juicio justo. Desde su detención hasta su ejecución transcurrieron apenas dos meses, un período considerado insuficiente para una defensa adecuada en un caso capital.
El mismo día de su ejecución, otros dos jóvenes vinculados al mismo proceso —Ali Reisei y Mohamed Hosini— también fueron ahorcados. Un día antes, el 18 de marzo, fue ejecutado Ahmadreza Jalali, ciudadano sueco-iraní acusado de espionaje.
Irán: segundo país con más ejecuciones del mundo
El caso de Saleh se enmarca en un contexto más amplio de represión. Según Human Rights Watch, desde las protestas iniciadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026 se habrían registrado cerca de 7,000 muertes, aunque el gobierno iraní reconoce solo alrededor de 3,000 fallecimientos.
En 2025, se registraron cerca de 100 ejecuciones por ahorcamiento en Irán, ubicándolo como el segundo país con más casos después de China. El uso de la pena capital contra manifestantes, especialmente jóvenes, ha generado condenas internacionales.
Un nombre que recorre el mundo
La historia de Saleh Amadi ha generado indignación global, no solo por su juventud, sino por su perfil como deportista que representaba a su país con orgullo. Era un joven que había dedicado su vida al esfuerzo, la disciplina y el sueño de alcanzar la élite deportiva mundial.
Hoy, su nombre recorre el mundo, pero no por sus victorias en el ring, sino por convertirse en símbolo de la represión estatal y del debate sobre la pena capital en contextos de protesta social. Tenía 19 años, era una promesa de la lucha libre, y su historia terminó en una horca estatal.




























