En el centro histórico de Pasto circulan desde hace décadas relatos sobre la existencia de túneles secretos bajo iglesias, conventos y edificaciones coloniales. Aunque muchos lo consideran parte del folclore urbano, existen documentos, testimonios y estructuras que abren la posibilidad de que los túneles sí hayan existido.

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Desde hace décadas, entre los pasillos del centro de Pasto y especialmente bajo iglesias coloniales como San Felipe Neri, San Juan Bautista y La Catedral, se han transmitido historias sobre túneles subterráneos que conectaban diferentes puntos de la ciudad. Para algunos, son solo leyendas urbanas; para otros, fragmentos ocultos de la historia que aún no han sido revelados del todo.

Los relatos orales afirman que estos pasajes habrían sido utilizados durante la época colonial y republicana para huir de conflictos, ocultar figuras religiosas o resguardar tesoros eclesiásticos. También se ha dicho que sirvieron como rutas de escape en tiempos de conflicto armado o represión religiosa.

Investigaciones locales han documentado que durante excavaciones para obras públicas o remodelaciones se han encontrado bóvedas, pasadizos de piedra y estructuras bajo templos del centro histórico. Sin embargo, no existe aún una confirmación técnica concluyente sobre la existencia de una red articulada de túneles.

En 2018, un grupo de investigadores del Instituto de Cultura del Departamento y la Universidad de Nariño inició un levantamiento de testimonios y evidencias, recopilando más de 30 relatos de habitantes y antiguos trabajadores de iglesias que afirman haber visto accesos ocultos o cúpulas internas cerradas al público. Algunos mencionaron haber ingresado en su niñez o adolescencia a pequeños pasadizos bajo la iglesia de San Felipe Neri o la antigua casa episcopal.

Además, durante trabajos de adecuación realizados en la iglesia de San Juan en 2021, se identificaron estructuras de piedra y ladrillo a más de dos metros de profundidad, que podrían haber formado parte de criptas o antiguos pasajes. Estos hallazgos no fueron abiertos al público por razones de seguridad estructural.

Expertos en patrimonio señalan que en la época colonial era común construir criptas subterráneas debajo de iglesias para entierros o almacenamiento de objetos religiosos, y no es descartable que algunas de esas estructuras hayan sido mal interpretadas como túneles. Sin embargo, los relatos de pasadizos que comunicaban edificios entre sí siguen vigentes.

La Dirección Administrativa de Cultura del Departamento ha mencionado que no hay un levantamiento topográfico completo del subsuelo del centro histórico, pero que se está incluyendo este tipo de estudios dentro de las propuestas de protección patrimonial. Algunos académicos han planteado la necesidad de realizar investigaciones arqueológicas más profundas con tecnologías como georradares, que podrían confirmar o desmentir la existencia de túneles continuos.

Mientras tanto, las historias siguen vivas entre los pasillos antiguos de Pasto. Para muchos habitantes, no es casual que algunas puertas o sótanos sigan clausurados y que cada cierto tiempo alguien asegure haber encontrado “un hueco en el suelo que lleva a otra parte”. Otros consideran que esta narrativa se ha mantenido gracias a su poder simbólico: los túneles representan lo oculto, lo que Pasto guarda en silencio, lo que no se puede decir en voz alta.

Aunque no se puede afirmar con certeza la existencia de una red subterránea articulada, los fragmentos hallados, los testimonios y el contexto histórico dan fuerza a la hipótesis de que los túneles no son solo un mito.

Fuente: Instituto de Cultura de Nariño, testimonios locales recopilados por la Universidad de Nariño, entrevistas realizadas para el Plan Especial de Manejo y Protección del centro histórico de Pasto, reportes técnicos de adecuación de la iglesia de San Juan (2021).

Realizado por: Leidy Lisbeth Pascuaza Barco