Miles celebraron el inicio de la feria bajo el agua, mientras la ciudad se prepara para el inevitable recuerdo ferial: la gripa.

Noticias Cali.

En Cali, la Feria no solo trajo salsa, brillo y comparsas, sino que también parece haber activado al “equipo titular” de la gripa. Las fuertes lluvias que han acompañado estos días festivos se convirtieron en el invitado inesperado que nadie pidió, pero que igual salió a bailar. Entre paraguas improvisados, capas plásticas y zapatos empapados, la ciudad vive una mezcla curiosa entre la alegría salsera y los primeros estornudos colectivos.

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Aun así, ni el aguacero pudo con el espíritu fiestero: cerca de 32.000 personas se volcaron al Salsódromo para disfrutar del desfile que marca el inicio oficial de la Feria de Cali. Bajo la lluvia, los asistentes zapatearon, aplaudieron y cantaron como si el agua fuera parte del show, demostrando que en la ‘Sucursal del Cielo’ se baila con sol, con nubes… y con tormenta incluida.

Este tradicional desfile abrió la puerta a seis días intensos de celebración, con 54 actividades culturales que incluyen conciertos, muestras de danza, gastronomía y expresiones propias de la tradición caleña. Sin embargo, mientras la salsa suena fuerte, en las farmacias ya se alistan para otro ritmo: el de la venta de antigripales, pañuelos y jarabes que, muy seguramente, tendrán alta demanda tras tantas horas de rumba bajo la lluvia.

Y es que la combinación parece perfecta para la clásica “gripa de feria”: sudor, cambios bruscos de temperatura, ropa mojada y trasnochadas épicas. Muchos bailaron felices bajo el agua, pero seguramente con los días despertarán con voz ronca, garganta raspada y escalofríos, síntomas propios de un resfriado.

Las imágenes del Salsódromo mostraron a miles de personas resistiendo el aguacero con sonrisas, coreografías impecables y una energía que ni el clima logró apagar. La lluvia, lejos de espantar al público, se convirtió en parte del recuerdo, en la anécdota que se contará después entre risas… y estornudos.

Así, la Feria de Cali avanza entre pasos de salsa, tambores y un posible brote masivo de gripa festiva. Mientras unos sacarán el pañuelo, otros sacarán los prohibidos, porque aquí la consigna es clara: la lluvia podrá mojar, pero jamás apagar la fiesta. Eso sí, que nadie se sorprenda si en unos días la banda sonora de la feria incluye tos, moqueo y el clásico “me dio la feria”.

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