Llegar a Juanchaco puede tardar 40 minutos desde el puerto turístico de Buenaventura. El mar ruge distinto en Juanchaco. No es el estruendo turístico del Pacífico que algunos imaginan, sino un murmullo espeso, casi solemne, que se mezcla con el olor a sal y leña húmeda. Entre julio y octubre, las aguas del Pacífico colombiano cambian de tono.
Noticias Valle.
No es solo el clima —más templado y espeso— sino la presencia de gigantes que llegan desde el sur. Cada año, las ballenas yubartas recorren más de ocho mil kilómetros desde la Antártida hasta las costas de Bahía Málaga, frente a Juanchaco, para parir y amamantar a sus crías en aguas cálidas y tranquilas.
Durante esos meses, el mar se convierte en un escenario de asombro. Los pescadores dejan por un momento sus redes y los guías afinan motores para llevar a los visitantes a presenciar el salto majestuoso de una hembra o el respiro profundo de un ballenato.
Atardeceres en Juanchaco. Foto: Juan Cuesta. Antes de llegar a Juanchaco, el mar se luce en su esplendor y deja ver tímidamente algunas formaciones rocosas atractivas para la vista. Foto: Juan Cuesta.
"Estos pescadores se convierten en prestadores de servicios ecoturísticos. Dejan descansar los recursos de pesca durante tres o cuatro meses, las especies se regeneran entonces también hacen un bien al ecosistema", señala Jhon Janio Álvarez, prestador de servicios ecoturísticos con más de 10 años de experiencia en la zona.
Uramba: conservación y puja comunitaria
Juanchaco, al hacer parte del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, colinda con Ladrilleros, La Barra, Puerto España, Chucheros, Miramar, La Sierpe, Mangaña y La Playa, todos caseríos y veredas dispersas en los esteros.
La Uramba de Bahía Málaga fue constituida como Parque Nacional Natural el 4 de agosto de 2010 mediante la Resolución 1501 de Parques Nacionales Naturales de Colombia. Con una extensión de más de 47.000 hectáreas, tanto marinas como terrestres, protege ecosistemas de gran biodiversidad, incluyendo selvas tropicales, manglares y playas.
Su nombre, “Uramba”, que significa “trabajo conjunto”, refleja la filosofía de conservación participativa que hoy integra a seis consejos comunitarios afrodescendientes de la región, quienes tienen un papel fundamental en la gestión y manejo del parque.
La creación del parque no estuvo exenta de conflictos. Desde los años 80, las comunidades afrodescendientes de la zona enfrentaron amenazas de desplazamiento por proyectos de desarrollo y explotación, y la declaración inicial del área protegida generó tensiones al no realizarse una consulta previa adecuada.
Tras años de resistencia y organización social, lograron que sus voces fueran escuchadas, consiguiendo que su participación se integrara a la administración del parque. Hoy, Uramba Bahía Málaga se constituye como un ejemplo de conservación que respeta los derechos culturales y territoriales, combinando protección ambiental con conocimiento ancestral y sostenibilidad.
De una necesidad, un gran festival
La temporada de ballenas no es solo un espectáculo natural: es una pausa en la monotonía, una promesa de vida que recuerda que incluso en este rincón olvidado del Pacífico, la naturaleza sigue dictando el calendario. Esa pausa en la monotonía es argumentada por la maestra Marina Gamboa, quien cuenta que vio la necesidad de agradecer a las ballenas por haber elegido este punto como sala cuna de sus ballenatos.
"El gran agradecimiento es que ellas generan salud mental y economía para la región", expresa la maestra Gamboa.
Es a partir de esa idea que termina por ingeniarse el Festival Marimba y Playa, con el que buscan despedir simbólicamente, con cantos del Pacífico colombiano, a las ballenas. Pero también es un acto de resistencia que sirve como excusa para seguir inculcando en los más pequeños la preservación de su identidad cultural como comunidad afrodescendiente.
Marina Gamboa lleva 11 años realizando el Festival Marimba y Playa en Juanchaco con el espíritu de salvaguardar la tradición oral en la isla. Además, tiene un museo de bebidas vivas. Foto: Juan Cuesta. Marina Gamboa interpretando un arrullo para despedir ballenas en las orillas de Juanchaco. Captura de pantalla de vídeo.
En cifras, Buenaventura en 2024 recibió cerca de 62 mil visitantes entre julio y octubre, de los cuales 41 mil fueron por avistamiento de ballenas, dejando una derrama económica de $43 mil millones.
Al ser declarado Parque Nacional Natural, en toda esta ensenada se prohibió la pesca de algunas especies y la tala de árboles, actividades que habían sido motores económicos para muchas de estas poblaciones. Sin embargo, esto no fue impedimento, y allí comenzaron a robustecerse en la apuesta de un turismo sostenible.
Aleta de un ballenato. Captura de pantalla de video reportaje.
"El turismo es la actividad principal de la economía de las personas campesinas y campesinos del Pacífico colombiano", confirma Jhon Janio Álvarez.
El cierre de las temporadas de ballenas se extiende hasta este mes de octubre, y el Festival Marimba y Playa se ha consolidado como otro atractivo que dinamiza la economía de la zona, uniendo ecoturismo, cultura y participación comunitaria en un mismo territorio.