La experiencia más amarga de su vida.

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Una joven mexicana, identificada como Halis Montero, vivió una amarga experiencia tras dedicar cuatro años de su vida a estudiar una carrera universitaria que, al final, descubrió no estaba registrada oficialmente ante las autoridades educativas de México. La estudiante, originaria del estado de Guerrero, cursó lo que creyó era una licenciatura en Educación Especial, pero al acercarse a la graduación, comenzaron a surgir inconsistencias preocupantes.

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La primera señal de alerta apareció cuando la institución le exigió acreditar dos semestres de inglés en solo una semana, a pesar de que nunca había recibido clases de ese idioma durante su formación académica. Aunque logró cumplir con ese requisito bajo presión, Halis comenzó a investigar a fondo la situación, lo que la llevó a descubrir que el nombre de su carrera había sido cambiado sin previo aviso a “Inclusión Educativa”, y que el programa completo no contaba con el aval oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La situación empeoró cuando, al intentar tramitar su título profesional, la Dirección General de Profesiones le informó que su carrera no existía en el sistema, por lo que no podía obtener su cédula profesional ni ejercer legalmente como docente. La joven, devastada, se dio cuenta de que había sido víctima de un engaño institucional del que también habrían sido afectados más de 300 estudiantes que cursaron el mismo programa.

La denuncia de Halis se volvió viral a través de su cuenta en TikTok, donde relató su historia con detalles y evidencias. El caso generó una oleada de indignación en redes sociales, donde miles de usuarios exigieron respuestas a la universidad y al sistema educativo mexicano. Gracias a la presión mediática, la SEP otorgó posteriormente una clave oficial a la carrera, aunque no se ha confirmado si los estudiantes afectados podrán obtener sus títulos de forma retroactiva.

A pesar de la frustración y el daño emocional que le dejó esta experiencia, Halis decidió seguir adelante. Actualmente utiliza sus redes sociales para difundir contenido educativo sobre lenguaje de señas, una herramienta que aprendió durante su carrera, y además ha enfocado su mensaje en alertar a otros jóvenes sobre la importancia de verificar que sus programas académicos estén debidamente registrados.

Este caso ha puesto en evidencia una preocupante falla en la supervisión de la educación superior en México, donde algunas instituciones privadas ofrecen carreras sin los debidos permisos, afectando directamente el futuro profesional de sus estudiantes. El testimonio de Halis Montero no solo visibiliza esta problemática, sino que también ha servido como llamado de atención para que las autoridades fortalezcan los mecanismos de control y eviten que más jóvenes vean frustrados sus sueños por negligencia institucional.

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