El hallazgo desató protestas de padres y abrió investigaciones por posibles delitos contra menores.
Noticias Internacionales.
Una investigación en curso ha destapado una situación profundamente perturbadora en un colegio de Puebla, México, donde padres de familia descubrieron la existencia de una vivienda oculta dentro del plantel educativo, conectada directamente con las aulas a través de una puerta cuya existencia no había sido informada a la comunidad escolar.
El caso salió a la luz cuando múltiples familias, sin conocerse entre sí, comenzaron a escuchar de sus hijos referencias repetidas a un «cuarto oscuro» donde presuntamente eran llevados como castigo. Lo que inicialmente se pudo considerar como imaginación infantil, pronto se convirtió en una alarma colectiva cuando los testimonios comenzaron a coincidir de manera inquietante.
Durante una inspección realizada por padres de familia preocupados, se descubrió que una mujer habría estado viviendo dentro del plantel educativo durante aproximadamente cuatro años. El espacio, equipado con cama, muebles y diversas comodidades de una vivienda, estaba conectado directamente con el salón de música a través de una puerta que permitía el acceso desde las áreas donde estudiaban los niños, de acuerdo con los videos y testimonios difundidos.
La mujer en cuestión explicó que comenzó a vivir ahí tras sufrir un incendio en su casa, con el supuesto permiso de autoridades del colegio. Sin embargo, esta situación nunca fue informada a los padres de familia ni a la comunidad educativa en general, de acuerdo con las denuncias y reportes de medios.
Testimonios infantiles que no pueden ignorarse
Lo más alarmante del caso no es solo la irregularidad administrativa de permitir que alguien habite en un espacio educativo, sino los testimonios de los menores. Según múltiples niños, ese espacio era identificado como «cuarto de castigos» o «cuarto oscuro», donde supuestamente los encerraban como sanción, e incluso algunos menores mencionaron la presencia de jaulas, de acuerdo con lo que relatan padres y medios.
«Cuando abrieron las puertas encontramos una recámara con cama, todo lo que podría tener una recámara que da directamente hacia el salón de música de los niños. Es una puerta simplemente donde tú puedes agarrar a un niño y meterlo ahí», relató uno de los padres de familia durante las protestas, en declaraciones recogidas en videos y coberturas de medios nacionales.
Autoridades intervienen ante posibles abusos
Las autoridades competentes ya han iniciado investigaciones para determinar si efectivamente ocurrieron abusos dentro de ese espacio. La Fiscalía General del Estado de Puebla informó que abrió carpetas de investigación por hechos con apariencia de delito en agravio de niñas y niños del Colegio Carrusel Magone, mientras que la Secretaría de Educación Pública estatal suspendió clases presenciales y mantiene una indagatoria administrativa. La falta de cámaras de seguridad en el interior del colegio dificulta la verificación inmediata de los hechos, pero los testimonios de múltiples menores han generado suficientes sospechas como para proceder con una investigación formal.
Un detalle que incrementó las sospechas fue que, al descubrirse la situación, la directora del colegio habría solicitado un servicio de mudanza para retirar rápidamente las pertenencias de la vivienda oculta, como si hubiera urgencia por hacer desaparecer las evidencias, según denunciaron padres de familia.
Señales que no deben ignorarse
Este caso pone de manifiesto la importancia de escuchar a los niños cuando expresan incomodidad o miedo relacionado con su entorno escolar. Durante años, existió un espacio completamente desconocido para los padres dentro de un lugar que se supone es seguro y transparente, lo cual hoy es motivo de investigación por parte de autoridades educativas y ministeriales.
Los padres de familia continúan exigiendo respuestas claras y esperan que las investigaciones determinen si hubo negligencia, permisividad o, en el peor de los casos, complicidad en posibles abusos contra menores. Mientras tanto, la comunidad educativa enfrenta una crisis de confianza que tomará tiempo reconstruir.


























