El creador del Encuentro de Melómanos y Coleccionistas recordó cómo las “audiciones” marcaron el nacimiento de una cultura salsera que hoy hace parte de la identidad caleña.
Noticias Cali.
Hablar de salsa en Cali es hablar de baile, barrio y rumba, pero también de escucha, memoria y estudio musical. Así lo explicó Gary Domínguez, reconocido melómano, coleccionista y creador del Encuentro de Melómanos y Coleccionistas de la Feria de Cali, quien recordó cómo surgió el concepto de las “audiciones” en la ciudad y cómo estas terminaron convirtiéndose en la base de la melomanía caleña.
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Según Domínguez, la palabra “audición” comenzó a tomar fuerza entre finales de los años 70 y principios de los 80, cuando junto al profesor y experto en jazz Henry Zuluaga empezaron a utilizar ese término para nombrar los encuentros musicales en los que la gente no solo iba a bailar, sino también a escuchar.
“Esa palabra nos llamó la atención porque era el examen teórico y práctico que hacían en las academias para recibir músicos”, recordó el melómano, quien contó además que en aquella época intentó ingresar al Instituto Popular de Cultura de Cali.
Aunque presentó las pruebas de teoría, rítmica y solfeo, no logró ser admitido. Gary asegura que, más allá de lo musical, en esos años todavía existía un fuerte prejuicio hacia quienes estaban ligados al ambiente salsero popular.
“Yo trasnochaba porque era DJ de barrio, de prostíbulos y tabernas. En esa época la salsa todavía era considerada música de barriada”, explicó.
Domínguez recordó que para escuchar salsa en Cali había que recorrer sectores populares como Obrero, Palermo o Barra 15, en un momento en que este género aún no era visto como patrimonio cultural de la ciudad.
Sin embargo, lo que parecía un fracaso terminó convirtiéndose en el inicio de su camino como tabernero, coleccionista y promotor cultural. Fue precisamente desde las cabinas y los bares donde comenzó a construir, de manera empírica, el concepto de “audición” salsera.
“Decíamos: esta noche vamos a audicionar a Charlie Parker o a la Sonora Matancera. La gente empezó a entender que era un ejercicio respetuoso de escucha”, contó.
Para Gary Domínguez, ahí nacieron las bases de la melomanía en Cali: aprender a disfrutar un solo de piano, identificar un arreglo musical, reconocer quién compuso una canción o detenerse a escuchar la clave detrás del ritmo.
“La melomanía es saber escuchar la música”, afirmó.
El gestor cultural también explicó que en la salsa caleña el baile y la melomanía siempre han estado conectados. Según él, casi todos los melómanos comenzaron primero como bailadores antes de interesarse por la historia y la estructura musical de las canciones.
“En Cali todos hemos sido bailadores. Después uno deja de tirar paso y empieza a descubrir la música en sí”, expresó.
Para Domínguez, el verdadero melómano nace cuando cambia la manera de escuchar: ya no piensa únicamente en salir a la pista, sino en entender cómo entra el corte, quién hizo el arreglo o qué historia hay detrás del disco y su carátula.
Aunque asegura que no existe una academia para enseñar melomanía, considera que ese aprendizaje se construye desde la curiosidad, la escucha y la pasión por la música.
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