Una demanda civil presentada en Nueva York reabrió el escrutinio sobre un caso de presunta violencia sexual ocurrido en 2024 en la Universidad Cornell, en Ithaca. La demandante, identificada como Jane Doe, tenía 20 años cuando asegura que fue drogada y agredida sexualmente por varios estudiantes vinculados a la fraternidad Chi Phi.

Según la demanda, la joven había consumido alcohol esa noche y fue presionada para ingerir otras sustancias, entre ellas ketamina. Posteriormente quedó, según su relato, en una condición que le impedía consentir actos sexuales y fue sometida durante varias horas a diferentes agresiones.

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El proceso señala a siete estudiantes y responsabiliza civilmente también a Cornell, a organizaciones relacionadas con Chi Phi y a otras personas y entidades. Entre las pruebas aportadas hay conversaciones de Snapchat que, según la denunciante, muestran cómo algunos de los involucrados hablaron sobre lo que estaba ocurriendo, incluida una frase en inglés que ha generado reacción pública.

Por qué se reabrió la investigación

El caso ya había sido reportado en 2024 ante la Policía de Cornell, pero en ese momento no se presentaron cargos penales. El fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, explicó que la declaración inicial de la estudiante no describía los hechos de la misma manera en que aparecen ahora en la demanda.

La estudiante reconoció haber consumido voluntariamente alcohol y drogas y no manifestó que hubiera sido forzada a mantener relaciones sexuales ni que hubiera estado incapacitada.

Matthew Van Houten · Fiscal del condado de Tompkins

Sin embargo, una transcripción de la entrevista realizada por la Policía de Cornell, divulgada posteriormente, muestra que la joven habría dicho a los investigadores que estaba convencida de haber sido violada. Esa diferencia entre el primer reporte y las nuevas alegaciones se convirtió en uno de los puntos centrales de la controversia sobre el manejo del caso.

Tras la presentación de la demanda y la aparición de nueva información, Van Houten anunció el 28 de septiembre que su oficina reabrió la investigación criminal. El caso será preparado para presentarlo ante un gran jurado, que deberá evaluar las pruebas y determinar si existen fundamentos para formular cargos.

La reapertura de la investigación no significa que los siete señalados hayan sido declarados culpables ni que exista actualmente una condena penal en su contra. Por ahora, el caso se encuentra nuevamente bajo investigación. (Murió en un McLaren con otra mujer: el accidente que reveló la historia secreta de James Wehr)

Qué hizo Cornell

La Universidad Cornell aseguró que adelantó una investigación interna después de conocer las acusaciones en 2024, que terminó con medidas disciplinarias, entre ellas expulsiones y suspensiones. La institución confirmó también que la fraternidad Chi Phi fue cerrada y permanece vetada del campus.

La universidad rechazó que los estudiantes señalados hubieran recibido únicamente como sanción la elaboración de ensayos, una versión mencionada en la demanda, y sostuvo que esas actividades, cuando existieron, no fueron la única consecuencia disciplinaria. Cornell manifestó además su respaldo a la reapertura de la investigación penal y al análisis del caso por parte de un gran jurado.

El caso avanza por dos vías: una demanda civil, en la que la denunciante reclama responsabilidad y posibles indemnizaciones, y una investigación penal que busca determinar si existen elementos suficientes para llevar el caso ante la justicia. Las acusaciones formuladas en la demanda todavía deberán ser examinadas dentro de los procedimientos correspondientes.