Su historia conmovió por una imagen inolvidable: una sonrisa en medio de la tragedia. En entrevista, Fabiana recordó el rescate que cambió su vida para siempre.

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Para Karina, la palabra "milagro" solía ser abstracta, casi poética. Hoy tiene un significado concreto, tangible, y responde a él sin dudar: "Vida, comienzo, renacer". Su hija Fabiana, de apenas 12 años, fue rescatada tras pasar más de 32 horas sepultada bajo los escombros de su edificio en Venezuela, víctima del devastador terremoto que sacudió la región.

El día del terremoto, Karina estaba trabajando cuando sonó la alarma del teléfono anunciando el sismo. Corrió hacia su edificio, pero lo que encontró superó sus peores pesadillas: "Lo veo totalmente desplomado en el piso y mi hija dentro", recuerda. La cama de Fabiana estaba partida en dos, aplastada por una columna del techo. "Lo primero que se me viene a la cabeza es que perdí a mi hija", confesó conmovida.

Pero Karina no se rindió. Durante 32 horas interminables, mantuvo la fe de que su hija podría estar con vida, rezando, esperando, confiando.

El reencuentro que lo cambió todo

Cuando finalmente los rescatistas lograron sacar a Fabiana con vida, el momento fue capturado en video y rápidamente se volvió viral. No solo por el milagro del rescate, sino por algo extraordinario: Fabiana sonreía. Esa imagen se convirtió en un faro de esperanza para miles de familias que aún esperaban noticias de sus seres queridos.

¿Qué sentiste cuando te rescataron y lograste reencontrarte con tu madre?, fue la pregunta de nuestro periodista de TuBarco. "Felicidad, una esperanza y una fe inmensa aparte de la que ella tenía dentro, y un reencuentro durante tantas horas como si nunca la hubiese visto", respondió Fabiana con una claridad que sorprende para su edad.

Una niña que enseña a adultos

Lo más impactante de esta historia no es solo la supervivencia física de Fabiana, sino su fortaleza emocional y espiritual. En la entrevista exclusiva para TuBarco, la niña demostró una madurez que dejó sin palabras al periodista y a miles de espectadores.

Cuando se le preguntó qué valora más después de esta experiencia, su respuesta es profunda: "La vida. Dios me dio una segunda oportunidad de vivir, una misión, volví a nacer y de verdad que valoro mucho mi vida".

El legado que quiere dejar

Fabiana tiene muy claro el mensaje que quiere transmitir al mundo. No quiere ser recordada como una víctima, sino como un ejemplo de que los sueños no se derrumban aunque lo haga todo alrededor. "Quiero que la recuerden que aparte de las situaciones donde te encuentres, aunque sea mejor o peor, nunca dejes de pensar que puede venir alguien a quitar tus sueños o derrumbar tu montañita que ya has creado", explicó.

Y añade un mensaje universal que resuena especialmente en estos tiempos de crisis: "Nunca dejen de sonreír porque la sonrisa lo es todo, porque transmite sus emociones".

Una madre transformada

Para Karina, esta experiencia ha sido una lección de vida que nunca imaginó recibir de su hija preadolescente. "La mejor lección que me ha dado mi hija es una lección de vida, de gratitud, de esperanza, de una fe intacta, y de un crecimiento total para un nuevo comienzo de vida porque lo perdimos todo. Ahora hay que comenzar de cero, pero lo importante es que estamos juntas", reflexiona.

Su mensaje para otras familias que aún buscan a sus seres queridos es poderoso: "Gracias a mi hija con esa gran sonrisa le dio la esperanza a millones de familias de que sus familiares también podían haber estado tapados, pero con vida, solo que manteniendo la calma, rezando con paciencia y abocados a la búsqueda incesante del familiar, puede resurgir una nueva vida".

Héroes sin capa

Fabiana guarda un agradecimiento especial para Fadulo y Carlos, los rescatistas que trabajaron incansablemente para salvarla. "Son prácticamente parte de mi vida, son como dos hermanos y se llevaron gran parte de mi corazón durante esas poquitas horas", dijo con emoción visible.

Su mensaje para todos los rescatistas, médicos y voluntarios que continúan trabajando es contundente: "Que de verdad sigan haciendo su trabajo, su labor, porque los valoro mucho. Son los dos trabajos que un país y una comunidad necesitan, que son los más importantes en la vida".

Sueños que sobreviven al desastre

A pesar de haberlo perdido todo materialmente, Fabiana mantiene intactos sus sueños. Cuando se le preguntó qué la ilusiona ahora que tiene una segunda oportunidad, respondió sin dudar: "Ser actriz". Es un sueño que cultivaba desde antes de la tragedia, en sus proyectos escolares sobre el futuro, y que ahora cobra una dimensión más profunda.

"La niña que cuida Fabiana, su niña interior, todavía sigue ahí, está intacta y está esperando a poder cumplir sus sueños de pequeña", explicó con una sonrisa que ya es su marca registrada.

Un símbolo para Venezuela y el mundo

En medio de la devastación, las cifras de víctimas y la incertidumbre, la historia de Fabiana se erige como un recordatorio de que la resiliencia humana es inquebrantable. Su sonrisa no niega el dolor, lo trasciende. Su fe no ignora la tragedia, la enfrenta.

Como bien señala nuestro periodista al final de la entrevista: "Esta era una historia diferente que les queríamos contar en medio de la tragedia, una historia llena de esperanza y de resistencia".

Fabiana no solo sobrevivió 32 horas bajo los escombros. Sobrevivió con su espíritu intacto, sus sueños vivos y su sonrisa intacta. Y en ese acto de resistencia cotidiana, nos enseña a todos que la verdadera fortaleza no está en no caer, sino en levantarse sonriendo.

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