El artista de música urbana se presentó en el entretiempo del Super Bowl.
Noticias Internacional.
El show de Bad Bunny en el entretiempo del Super Bowl, el evento televisivo más importante de Estados Unidos, no solo encendió al público en el estadio, sino también la molestia del presidente Donald Trump. A través de un mensaje en su cuenta de Truth, el mandatario calificó la presentación como “el peor show de la historia”, dejando claro su incomodidad frente al mensaje político y cultural que el artista llevó al escenario más visto del país.

La razón principal del disgusto de Trump habría sido la decisión de Bad Bunny de ofrecer casi todo el espectáculo en español. El 90 % del repertorio se interpretó en este idioma, una declaración contundente de identidad latina que, para muchos, fue un acto de celebración cultural, pero que para Trump representó un desafío a su visión tradicionalista y su línea política nacionalista.
El momento de la noche. Bad Bunny y su mensaje a Trump. No parece que lo entendieran los estadounidenses. Trump menos.
— Jose Vizner (@Josevizner) February 9, 2026
El momento woke de la noche. La emotividad no se le puede negar. pic.twitter.com/9VsDVz9UBS
El momento que más incomodó al presidente ocurrió hacia el final del show, cuando Bad Bunny interpretó ‘El Apagón’ y dejó sonar de fondo la canción ‘DTMF’. En medio de la puesta en escena, lanzó una frase que retumbó en el estadio: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. Aunque no mencionó a Trump directamente, el mensaje fue interpretado ampliamente como una crítica a sus políticas segregacionistas y al discurso polarizante que lo ha caracterizado.
➡️ En la parte final, Bad Bunny cantó El Apagón y remarcó un mensaje clave con la canción DTMF de fondo: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. Luego, nombró todos los países del continente americano en un claro mensaje a las políticas migratorias de Donald Trump y… pic.twitter.com/z8GRqDIdYA
— Bruno Masi (@brunomasitv) February 9, 2026
La incomodidad de Trump aumentó cuando Bad Bunny comenzó a nombrar uno a uno todos los países del continente americano. Desde Canadá hasta Argentina, pasando por México, Centroamérica y el Caribe, el artista enumeró naciones en un claro gesto de unión continental. Para muchos fue un homenaje a la diversidad cultural de América; para Trump, un mensaje contrario a su retórica sobre inmigración y fronteras.
El gesto final terminó de sellar la tensión: Bad Bunny levantó un balón de fútbol americano con una frase escrita a mano que se volvió viral en minutos: “Juntos, somos América”. El mensaje, que afirmaba que América no es solo Estados Unidos sino un continente entero, chocó directamente con la visión identitaria promovida por Trump durante sus años en el poder.
Mientras Trump expresó abiertamente su rechazo, calificando el espectáculo como una “falta de respeto”, millones de espectadores celebraron el mensaje unificador del artista. Para muchos, el show del Super Bowl no solo fue un despliegue musical, sino también una declaración cultural que reafirmó el poder de la comunidad latina en el escenario más grande del entretenimiento estadounidense.
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