En San Francisco, uno de los sectores que resiste desde lo alto de Siloé, el arte dejó de ser una idea bonita para convertirse en un acto de unión en comunidad y sentido de pertenencia.
Noticias Cali.
El pasado 29 de marzo, en el barrio San Francisco, en lo alto de Siloé, la comunidad se reunió para pintar un mural colectivo que transformó un muro en un espacio de color, memoria y encuentro, donde participaron personas de todas las edades en una jornada de arte y apropiación del espacio público.
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En San Francisco, desde lo alto de Siloé, el arte dejó de ser una idea bonita para convertirse en un acto de comunidad, memoria y defensa del territorio.
El pasado 29 de marzo, un muro del barrio se transformó en algo más que una pared pintada: se volvió una voz colectiva que hoy grita colores de amornia y respeto por lo nuestro.
La jornada se desarrolló en el marco del proyecto comunitario “Mi parque, mis derechos”, una iniciativa liderada por colectivos sociales de Cali como 100en1diaCali y la Red Amplia La Colcha, cuyo propósito central es promover la protección y prevención de violaciones a los derechos humanos, especialmente en temas relacionados con la vida, la integridad, la libertad y la seguridad de comunidades vulnerables.

En ese sentido 5 colectivos de la ciudad que trabajan por la comunidad se benefician de estas intervenciones.Esta iniciativa cuenta con el apoyo del el Ministerio del Interior y el PNUD (Programa de naciones unidad para el desarrollo)
Así mismo, en medio de la formación en derechos humanos, es fundamental reconocer estos espacios como parques y escenarios comunitarios. Resignificarlos y recuperarlos permite fortalecer el tejido social e impulsar la participación colectiva.
El primer El colectivo impactado es Memorias Queer quien trabaja desde hace muchos años en el sector de San Francisco Siloé, ayudando a expresar las memorias de la comunidad de una forma diferente y apoyando procesos
Un mural que no solo pintó paredes, sino también esperanza
Después de semanas de capacitaciones , encuentros pedagógicos y construcción de ideas para intervenir el espacio público, el barrio San Francisco fue escenario de una intervención que no necesitó discursos largos para hacerse entender: bastaron brochas, pintura y manos unidas.
porque cada pincelada fue también un mensaje silencioso, pero poderoso: aquí estamos, aquí vivimos y aquí también se construye ciudad.
Recuperar el espacio como punto de encuentro, como lugar seguro, como escenario de convivencia.
En Cali, donde muchos barrios han estado marcados por el abandono institucional, el miedo o la estigmatización, este tipo de acciones se convierten en una estrategia real de protección social.
Pintar un muro puede parecer simple, pero en sectores vulnerables significa algo mayor: habitar el territorio desde la dignidad y la unión.




Y es precisamente ahí donde “Mi parque, mis derechos” cobra sentido: porque los derechos humanos no se defienden únicamente desde oficinas o documentos, sino también desde la calle, desde los parques, desde las esquinas donde la comunidad se reconoce y se cuida.
Comunidad que crece
La jornada del 29 de marzo dejó en los participantes un momento para “mirarse y reconocerse como comunidad”. No fue solo pintar, fue hablar, recordar, reír, compartir.
Mientras avanzaban los trazos, el barrio parecía pintarse a sí mismo. Los colores no solo cubrieron la pared: también cubrieron el ambiente de una sensación que en muchos territorios hace falta recuperar: la esperanza colectiva.
Cada línea del mural es una forma de decir que el territorio no es un lugar de paso ni un espacio condenado al olvido. Es un hogar para todos
Porque en San Francisco, en lo alto de Siloé, quedó claro que el arte no solo embellece: también protege, une y transforma.




























