La joven de 19 años pidió un viaje para volver a casa, pero nunca llegó.
Noticias Internacionales.
La noche del 28 de febrero de 2025 comenzó como cualquier otra para Ana Karen Nute Téllez. La joven de 19 años, estudiante de pedagogía en el Estado de México, había salido a una fiesta con amigos en el fraccionamiento Villas del Sauce, en San Antonio La Isla. Nadie imaginaba que ese encuentro social terminaría en tragedia.
Antes de abandonar la reunión, Ana Karen hizo lo que miles de jóvenes hacen cada noche: envió un mensaje a su madre para avisarle que regresaba a casa. Era un gesto cotidiano, una simple notificación que se convertiría en el último contacto con su familia. Para el trayecto de regreso, solicitó un servicio de transporte a través de la aplicación Didi. No llegó un automóvil, sino una motocicleta.
Las cámaras de seguridad del fraccionamiento captaron el momento exacto en que el conductor, identificado posteriormente como Daniel N., ingresó al conjunto residencial. El vigilante revisó la motocicleta, verificó que se trataba de un servicio por aplicación y levantó la pluma. Nada parecía fuera de lo normal. Minutos después, otra cámara registró a Ana Karen subiendo a la moto. Sería la última vez que se le vería con vida.
Cuando las horas se convirtieron en pesadilla
El trayecto que debía durar apenas unos minutos nunca terminó. Ana Karen no llegó a casa. Su teléfono dejó de responder. Los mensajes quedaron sin contestar. La familia activó de inmediato la denuncia ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, pero según sus propias declaraciones, la ficha de búsqueda oficial no se difundió con la rapidez necesaria.
Mientras las autoridades rastreaban el servicio solicitado a través de la aplicación, un detalle inquietante salió a la luz: la motocicleta utilizada no correspondía exactamente al vehículo registrado en la plataforma. La presión pública creció exponencialmente. El caso se viralizó en redes sociales y miles de personas compartieron la fotografía de Ana Karen pidiendo ayuda para encontrarla.
La confesión que estremeció al país
Días después de la desaparición, Daniel N. fue detenido por las autoridades. Durante los interrogatorios, el conductor terminó confesando el crimen. Según su versión, como se analizó en la cobertura completa del caso, habría intentado robarle sus pertenencias a la joven durante el trayecto. En medio del forcejeo, la situación escaló a violencia extrema.
La investigación forense determinó que Ana Karen murió por asfixia mecánica provocada por estrangulamiento. El conductor indicó el lugar donde había abandonado el cuerpo: un paraje cercano a una carretera en la zona de Metepec. Allí, entre la vegetación, los investigadores encontraron el cuerpo con la misma ropa que Ana Karen llevaba la noche de la fiesta.
Un caso que reabre el debate sobre seguridad digital
«Ella no estaba haciendo nada malo», señalaron familiares ante los medios. «Era una joven muy linda, muy tranquila, muy inteligente, estudiosa y responsable. Tenía muchos planes, estaba estudiando y trabajando para terminar su carrera», recordaron entre lágrimas.
El caso de Ana Karen expone las vulnerabilidades de los servicios de transporte por aplicación. Las cámaras de seguridad fueron decisivas para identificar al sospechoso, pero también evidenciaron que existen fallas en los sistemas de verificación de vehículos y conductores.
Daniel N. enfrenta actualmente cargos por feminicidio, un delito que en México puede implicar décadas de prisión. Mientras el proceso judicial continúa, el nombre de Ana Karen Nute Téllez se suma a la dolorosa lista de víctimas de violencia de género en el país. Una joven que simplemente quería regresar a casa y que nunca llegó.
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