La empresaria pasó de convencer a los inversionistas a enfrentar una orden de captura por el caso que estremeció a la capital.

Noticias Bogotá.

El país sigue en shock por un caso que parecía una simple intoxicación y terminó convertido en una historia de terror: frambuesas cubiertas con chocolate, enviadas como un “detalle”, terminaron siendo el vehículo de un veneno mortal que ha puesto a Colombia de cabeza y a una empresaria en el centro de una cacería internacional.

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Lo que al inicio se creyó que era una alergia o una intoxicación común rápidamente dio un giro macabro. Los análisis realizados por la Fiscalía confirmaron que varias jóvenes tenían talio en su organismo, la misma sustancia que apareció en un tarro de frambuesas cubiertas con chocolate. Dos niñas murieron y otras personas quedaron gravemente afectadas, desatando una investigación que hoy tiene al país estremecido.

Las frambuesas parecían un regalo inocente, como esos detalles dulces que llegan a domicilio y alegran el día. Sin embargo, las necropsias revelaron que en realidad escondían un veneno altamente letal. La Fiscalía descartó desde el primer momento cualquier hipótesis de accidente: el talio no llegó allí por casualidad, ni mucho menos por error.

Los hechos ocurrieron en abril de 2025, durante una pijamada en la que las menores recibieron el paquete contaminado. La principal señalada es Zulma Guzmán Castro, una empresaria sobre quien pesa una orden de captura y una circular roja de Interpol. Según la Fiscalía, tras la muerte de las dos adolescentes, Guzmán habría salido del país rumbo a Argentina.

El caso revivió su aparición en Shark Tank Colombia. Guzmán llegó con un pitch muy preparado para presentar CarB, un servicio de carsharing por horas. Explicó cifras, modelo de negocio, alianzas con una gran superficie y una empresa de energía, y presumió su flota de autos a gasolina y eléctricos. Aunque algunos tiburones se bajaron por dudas en la rentabilidad, dos ofrecieron 100 millones de pesos por el 60% de la empresa.

Su hoja de vida mostraba un perfil robusto: economista con estudios en la Columbia Business School y Haas School of Business. Pero la Fiscalía asegura tener pruebas que la vinculan al envío del producto contaminado a la vivienda donde estaban las menores.

Los investigadores creen que el crimen pudo estar motivado por venganza, debido a un “vínculo cercano” con el padre de una de las víctimas. La empresaria solo ha respondido con mensajes sueltos en redes, mientras continúa la búsqueda internacional en medio de la indignación del país.