Las pruebas forenses, la trazabilidad del paquete y la hipótesis de una preparación anticipada reconstruyen un plan inquietante que terminó en la muerte de dos menores en Bogotá.

Noticias Bogotá.

El caso que hoy estremece a Colombia comenzó como una aparente intoxicación alimentaria, pero pronto tomó un rumbo inesperado y profundamente inquietante. Los análisis toxicológicos, la reconstrucción del recorrido de un paquete y nuevas revelaciones de la Fiscalía confirmaron la presencia de talio en el organismo de varias jóvenes y en un tarro de frambuesas cubiertas con chocolate.

Dos niñas murieron y otras personas resultaron gravemente afectadas. En el centro de la investigación aparece una sospechosa: Zulma Guzmán Castro, sobre quien pesa una orden de captura y una alerta internacional.

El alimento que desencadenó la tragedia parecía un regalo inocente: un tarro de frambuesas cubiertas con chocolate. Las víctimas lo consumieron con la naturalidad de quien recibe un detalle dulce, sin imaginar que contenía una sustancia letal.

Las necropsias establecieron que el talio presente en las frambuesas y en la sangre de las menores fue el causante directo de su muerte. La Fiscalía descartó desde el inicio la posibilidad de un accidente. El veneno no llegó allí por casualidad.

Uno de los elementos más contundentes de la investigación es la trazabilidad completa del paquete. Los investigadores lograron identificar dónde se adquirió el producto, quién lo preparó, cómo fue enviado y cuál era su destino final.

Las coincidencias entre movimientos financieros, registros de compra, mensajes digitales y datos de envío condujeron todas a un mismo nombre: Zulma Guzmán Castro. Este mapa de evidencias permitió unir la preparación del tarro, su manipulación y su llegada a la vivienda donde se encontraban las niñas.

Los nuevos detalles revelados por la Fiscalía han añadido un nivel de perturbación que ha cambiado la percepción pública del caso. Se ha establecido que las frambuesas no se enviaron de forma impulsiva.

Su compra, preparación y embalaje habrían ocurrido días o incluso semanas antes, un indicio claro de planificación. El uso de un obsequio infantil como vehículo del veneno ha sido considerado por expertos como uno de los aspectos más macabros del expediente, pues explota la confianza y la inocencia de las víctimas.

La investigación también ha observado posibles vínculos personales entre la sospechosa y el entorno de las menores. Aunque este aspecto permanece en verificación judicial, la hipótesis ha cobrado relevancia interna, pues podría explicar la selección del objetivo y la naturaleza del “regalo”.

La Fiscalía, además, confirmó que Zulma Guzmán Castro salió del país poco después de la muerte de las niñas, un movimiento que llevó a activar de inmediato una alerta internacional para su búsqueda.

El talio, un metal pesado altamente tóxico, emerge como protagonista en esta tragedia. Su presencia se confirmó en los cuerpos de las menores, en los restos del alimento y en los análisis periciales. Es un veneno silencioso, sin sabor ni olor perceptibles, cuya acción en el cuerpo provoca daños progresivos y devastadores. Su uso en crímenes es extremadamente infrecuente en Colombia, lo que despertó desde el inicio una alarma técnica entre los investigadores.

La estructura probatoria del caso se sostiene en dictámenes toxicológicos, peritajes de alimentos, rastreo del envío, análisis de comunicaciones, registros migratorios y testimonios recogidos en el entorno de las víctimas. Cada una de estas piezas fue determinante para que un juez ordenara la captura de la sospechosa y autorizara la cooperación internacional.

El país ha reaccionado con conmoción ante la frialdad del método y la vulnerabilidad de las víctimas. Un tarro de frambuesas —un objeto inocente, cotidiano y familiar— convertido en el vehículo de un veneno mortal representa un tipo de violencia especialmente perturbadora. La tragedia no solo expone la crueldad del acto, sino la planificación detrás del mismo y la aparente cercanía entre la sospechosa y el entorno de las niñas.

La Fiscalía continúa recolectando elementos adicionales de prueba mientras avanza la búsqueda internacional de Zulma Guzmán Castro. Una vez sea ubicada y trasladada al país, el caso pasará formalmente a juicio, donde cada pieza del expediente deberá ser expuesta ante los jueces.