La pintura en su caparazón bloquea funciones vitales y evidencia la falta de conciencia ambiental.
Noticias Valle del Cauca.
En un acto que ha desatado indignación y tristeza, una tortuga cofre rescatada en el municipio de Tuluá se convirtió en víctima de una crueldad que compromete su supervivencia.
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Su caparazón, un órgano vital para su bienestar, fue pintado con vinilo, una sustancia tóxica que afecta gravemente su salud y sus funciones esenciales en el entorno natural.
Acto peligroso contra la tortuga
El caparazón de una tortuga no es solo una barrera protectora contra depredadores; para estas criaturas de sangre fría, funciona como un regulador térmico que les permite adaptarse a las condiciones extremas de su ambiente.
Cubrirlo con pintura no solo interfiere con esta función, sino que también puede generar intoxicaciones, infecciones y daño estructural, poniendo en peligro la vida del animal.
Tras ser rescatada por la Alcaldía de Caicedonia, el ejemplar fue trasladado al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre en Palmira, donde expertos trabajan en su rehabilitación.
Este proceso no solo busca restaurar su salud física, sino prepararla para volver a su hábitat, aunque las secuelas de esta agresión podrían ser irreversibles.
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Casos ocurren más de lo que la gente cree, sin embargo, aunque no sean conocidos no dejan de reflejar la falta de sensibilidad y educación ambiental.
La fauna silvestre no es un juguete, ni un adorno. Cada especie tiene un papel crucial en los ecosistemas, y manipularla, apartarla de su entorno o someterla a acciones irresponsables compromete no solo su vida, sino el equilibrio de la naturaleza.
Ante esta situación, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) ha hecho un llamado urgente a la ciudadanía: denunciar el maltrato y tráfico de fauna silvestre es un acto de responsabilidad colectiva. Proteger estas vidas no humanas es una tarea de todos, pues el respeto por la biodiversidad define nuestra humanidad.
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