Desde el año pasado, los vecinos y comerciantes del barrio sufren inundaciones constantes, pérdidas económicas y tuberías que se dañan sin que los arreglos solucionen nada.
Noticias Cali.
La calle 42, en el barrio El Caney, al sur de Cali, se ha convertido en un símbolo de caos constante. Desde el año pasado, los vecinos lidian con tuberías dañadas que generan inundaciones El Caney casi todos los días. Arreglan un daño en la mañana y a pocas horas aparece otro, generalmente en la misma zona.
Los habitantes denuncian que viven en medio de “incomodidad, desorden y un claro reflejo de la desidia institucional”. Agua potable desperdiciada, calles anegadas y falta de soluciones efectivas se han vuelto parte de la rutina diaria de este sector.
Negocios golpeados y pérdidas económicas
No solo las casas sufren: los negocios locales —tiendas, restaurantes, supermercados y vendedores ambulantes de arepas— también pagan las consecuencias. Muchos ven cómo sus locales quedan inundados, productos dañados y ventas perdidas, mientras los arreglos de Emcali no resuelven nada.

La comunidad denuncia que la situación ha generado un impacto económico creciente, con pérdidas que se acumulan día tras día y que afectan la estabilidad de quienes dependen de sus negocios para subsistir.
Reparaciones que no funcionan: la rutina de un desastre
El patrón es repetitivo: Emcali arregla una tubería hoy y, pocas horas después, surge un nuevo daño. Las soluciones temporales y los arreglos que no sirven para nada se han convertido en la norma.
Los vecinos están hartos de vivir entre «agua desperdiciada, reparaciones inútiles y calles inundadas«, mientras la situación se mantiene sin cambios desde el año pasado.


El caso de la calle 42 en El Caney evidencia la necesidad de acciones efectivas y permanentes. La incomodidad de los vecinos, el desperdicio de agua y las pérdidas económicas en los negocios no pueden seguir ignorándose, afirman.
Detallan que lo que empezó como un problema de infraestructura se ha convertido en un «claro reflejo de la falta de gestión eficiente, y los habitantes exigen soluciones reales que terminen con este desastre diario«.





























