A un costado de la recta Cali–Palmira, muy cerca de la salida de la ciudad, todavía sobreviven algunos azulejos que pertenecieron a lo que fue una de las piscinas más recordadas por los caleños. Te contamos la historia de Estambul
Noticias Cali.
Entre azulejos desgastados y recuerdos salseros, el antiguo balneario Estambul sigue vivo en la memoria de los caleños. En los años 70 fue punto de encuentro familiar y escenario de inolvidables lunes de viejoteca sobre la recta Cali–Palmira
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Hoy, en el lugar donde funcionó este emblemático espacio, se levanta el cementerio Getsemaní. Sin embargo, para quienes vivieron aquella época, el nombre Estambul sigue evocando domingos de picnic, lunes de viejoteca y tardes interminables de baile.
¿Por qué se llamaba Estambul?
El balneario estaba ubicado en el municipio de Palmira, en una antigua vereda que llevaba precisamente el nombre de Estambul, en el corregimiento de La Dolores, sobre la recta Cali–Palmira. Su estratégica ubicación, a pocos metros de Cali, facilitó que rápidamente se convirtiera en uno de los planes favoritos de los habitantes de la capital vallecaucana.
Tres piscinas y un tobogán inolvidable
En su mejor momento, el balneario llegó a tener tres piscinas y un tobogán que aún hoy muchos recuerdan con nostalgia. Para los niños de los años 70, visitar Estambul con sus padres era casi un ritual dominical. La entrada costaba 50 pesos y el plan incluía piscina, zonas verdes y un ambiente ideal para compartir en familia.
Pero el balneario no solo era agua y recreación. También contaba con un restaurante muy popular por sus picadas y tamales, sabores que se convirtieron en parte de la memoria colectiva de quienes frecuentaban el lugar.



Los lunes de viejoteca: estrategia que llenaba la pista
Si los domingos eran familiares, los lunes tenían otro ambiente. Se hicieron famosos los “lunes de viejoteca”, jornadas en las que las mujeres no pagaban entrada, una estrategia que también aplicaban otros balnearios de la época y que garantizaba una alta afluencia de público.
Los hombres solteros no faltaban a la cita. La pista de baile se llenaba con los llamados “abuelulos” y con parejas que, entre salsa y bugalú, empezaban historias de amor. Muchos caleños aseguran que sus padres se conocieron allí.
Por el escenario de Estambul pasaron agrupaciones y artistas que animaban las tardes y noches. Entre ellos, el reconocido salsero Jimmy Bugalú, además de orquestas como Watusi y Los Mellizos, así como los Hermanos Carabalí.
Era una extensión natural de la rumba caleña: algunos asistentes llegaban desde eventos en la plaza de toros y remataban la noche en el balneario.


Emiro Velázquez, el empresario detrás del éxito
El propietario del balneario fue Emiro Velázquez, empresario caleño y vecino del barrio El Troncal. Además de Estambul, estuvo vinculado a otros negocios nocturnos, entre ellos la recordada discoteca Discoteca Palladium.
Velázquez también aportó a la ciudad durante la Feria de Cali, conectando eventos y trayendo artistas que fortalecían la agenda cultural. Bajo su dirección, Estambul no solo fue un balneario, sino un epicentro social que integraba generaciones.
Un punto de encuentro sin transporte fácil
La afluencia era tal que familias del recién inaugurado barrio Calima caminaban hasta el balneario para disfrutar del plan dominical. Lo complejo era el regreso, pues en ese entonces no era sencillo abordar transporte público sobre la recta Cali–Palmira.
Algunos relatos incluso señalan que había trabajadores que pedían incapacidad médica los lunes para no perderse la jornada de baile.
El ocaso y el cambio de uso
Con el paso de los años y tras el fallecimiento de su propietario, el balneario fue perdiendo relevancia. Los gustos de entretenimiento cambiaron y los balnearios dejaron de ser el principal punto de encuentro social para los caleños.




























