En las calles de Pasto, Don Segundo, un vendedor ambulante y adulto mayor, se ha convertido en un verdadero símbolo de bondad y perseverancia.

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La conmovedora historia de Don Segundo, un vendedor ambulante adulto mayor que no solo trabaja para él en las calles de Pasto, sino que lo hace para sus tres perros adoptados de la calle.

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Don Segundo, que llegó a la ciudad en 1960, ha hecho de su humilde oficio una forma de vida, vendiendo bocadillos, melcochas, chitos y otros mecatos.

A pesar de contar con recursos limitados, Don Segundo ha hecho de su corazón un hogar para varios perritos sin dueño, a quienes cuida con dedicación todos los días.

Con su característico carisma, Don Segundo no duda en afirmar: "No los abandono, ellos me tienen a mí, yo les doy concentrado, les hago sopa como yo y les doy a ellos".

A pesar de su dura situación, como el mismo cuenta con una sola comida al día se asegura de que sus mascotas también prueben un bocado

La humildad y el amor de Don Segundo hacia los animales que ha adoptado son un reflejo de su personalidad generosa. Sin grandes recursos, pero con un enorme corazón, él sigue demostrando que la bondad no depende de lo que se tenga, sino de lo que se esté dispuesto a compartir.

El día a día de Don Segundo es en el Parque de Nariño, Estudio F del centro de Pasto. También visita El Potrerillo y otros lugares de la ciudad, donde la gente ya lo distingue y le compra, o a veces le dona ropa, o le ayuda económicamente.

Don Segundo y sus perritos se han convertido en un ejemplo de perseverancia y altruismo, enseñando a la comunidad que el amor y la solidaridad pueden florecer en cualquier circunstancia.

TuBarco en Pasto logró entrevistarlo y esto nos contó: