El exgerente de la lotería compró tres billetes a nombre de mujeres de su familia. Uno, a nombre de su esposa, salió ganador. ¿Suerte o fraude?.
Noticias Antioquia.
Un número capicúa —1111— se convirtió en el centro de una tormenta mediática, jurídica y familiar en Medellín. Todo comenzó cuando Luisa Fernanda Jaramillo, esposa de Rubén Callejas Gómez, entonces subgerente comercial de la Lotería de Medellín, fue anunciada como ganadora de un premio seco por $1.000 millones en el sorteo 4782 del 9 de mayo de 2025.
Aunque no se trató del premio mayor, la coincidencia de que una persona tan cercana a la dirección de la entidad resultara ganadora, disparó las alarmas.
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Lo que parecía ser un golpe de suerte, pronto se convirtió en una bola de nieve de dudas, sospechas y señalamientos. En redes sociales y medios, cientos de voces apuntaron a un presunto caso de fraude.
La pareja respondió con firmeza: “No fue el premio mayor, fue un seco. Y fue completamente legal”, dijo Jaramillo en un video publicado en su cuenta de Instagram.
Aclaró que el monto recibido fue de $664 millones netos, tras las deducciones de impuestos. Y que, desde el primer momento, la Lotería activó una auditoría interna y contrató una auditoría forense externa para despejar cualquier duda.
“No tengo nada que esconder. Me gané un premio como cualquier colombiano podría hacerlo”, afirmó la mujer.
Lo que dice el exgerente
Por su parte, Rubén Callejas decidió renunciar a su cargo de forma inmediata. Llevaba apenas dos meses y medio en la entidad y prefirió apartarse del cargo “para no generar suspicacias ni obstaculizar la investigación”.
En entrevista con Blu Radio, explicó con detalle cómo fue que su esposa terminó con el billete ganador: todo empezó con un gesto familiar por el Día de la Madre.
Según Callejas, compró tres billetes de la Lotería de Medellín, cada uno con nombres de mujeres de su familia: Clara (su madre), Luisa (su esposa) y Gloria (su nuera).
Los billetes, disponibles en el fondo de empleados de la Lotería —un punto de venta abierto a todos los funcionarios— fueron adquiridos como una forma simbólica de celebrar la fecha. Uno de ellos, con el número 1111 y el nombre “Luisa”, terminó dándole la suerte a su esposa.
El revuelo, sin embargo, no cesa. La cifra del premio seco, el vínculo directo de Jaramillo con un alto cargo de la lotería y el número repetido en el billete, han sido elementos que alimentan las sospechas. Callejas salió al paso: “Que salgan cuatro unos es tan probable como que salgan cuatro ceros o cuatro nueves. Son combinaciones posibles y han salido antes”, aseguró.
A pesar del escrutinio, tanto Callejas como Jaramillo insisten en que el proceso fue limpio. Las auditorías, según ellos, ya concluyeron y certificaron que el sorteo se hizo bajo los protocolos establecidos. “No tengo ninguna injerencia sobre el área que hace los sorteos. Es un departamento completamente autónomo”, reiteró Callejas.
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