Exigen a la Justicia frenar el desbordado número de visitantes que amenaza su identidad y calidad de vida
Noticias Internacionales.
Ámsterdam, una de las capitales más visitadas de Europa, atraviesa una creciente tensión entre su histórica apertura al mundo y el impacto del turismo masivo. Cansados de las promesas incumplidas, los vecinos de la ciudad han decidido dar un paso inédito: demandar al Ayuntamiento por permitir que las pernoctaciones de visitantes superen sistemáticamente el límite de 20 millones al año, cifra fijada en una ordenanza aprobada en 2021. Solo en 2023 se registraron 22,9 millones de noches de hotel, y las proyecciones apuntan a que el número seguirá creciendo en los próximos años.
Una demanda ciudadana sin precedentes
El colectivo “Ámsterdam tiene una elección”, respaldado por 50.000 euros recaudados entre vecinos y por una docena de asociaciones locales, presentó la denuncia este lunes ante los tribunales. La iniciativa se originó en 2020, durante la pandemia, cuando más de 30.000 personas firmaron una petición para limitar el turismo. Aunque se logró un acuerdo con el municipio para establecer el tope anual, los residentes aseguran que las autoridades no han tomado las medidas necesarias para cumplirlo.
“Un acuerdo es un acuerdo”, afirma Jasper van Dijk, uno de los impulsores, quien denuncia que el Ayuntamiento no ha actuado pese a las proyecciones que estiman entre 24 y 28 millones de pernoctaciones para 2027.
Medidas insuficientes
Para enfrentar el problema, el gobierno local ha elevado la tasa turística —actualmente la más alta de Europa con un 12,5 %—, prohibió nuevos hoteles, redujo el número de cruceros y estableció restricciones en el centro histórico. Entre ellas figuran multas por fumar marihuana en la vía pública, la prohibición de consumir alcohol en ciertas zonas y campañas para disuadir las fiestas de despedida de soltero o los recorridos de bares.
Sin embargo, los residentes consideran que estas acciones apenas rozan la raíz del problema: la saturación de visitantes que transforma la ciudad en un “parque temático”.
Una ciudad que pierde su esencia
En barrios emblemáticos como el centro histórico y el Barrio Rojo, las tiendas tradicionales han sido reemplazadas por negocios de souvenirs, mientras que viviendas y edificios públicos se convierten en alojamientos turísticos. Las largas colas frente a las atracciones más populares dificultan el tránsito diario y, según los habitantes, deterioran la vida comunitaria.
El colectivo propone reforzar las medidas con un nuevo aumento de la tasa turística y limitar el acceso de los visitantes a los famosos coffeeshops, siguiendo el ejemplo de otras ciudades neerlandesas. La demanda busca que la Justicia obligue al Ayuntamiento a respetar la ordenanza vigente, en lo que los vecinos consideran su última oportunidad para recuperar el equilibrio.
Identidad en riesgo
Para los residentes, lo que está en juego va más allá de la comodidad cotidiana. Temen que la esencia misma de Ámsterdam —su mezcla de historia, cultura y vida local— quede eclipsada por el ruido de las maletas, los grupos guiados y el auge de plataformas como Airbnb.
“Ámsterdam no rechaza el turismo, pero necesita equilibrio. Si uno de cada cinco habitantes evita el centro porque ya no lo siente suyo, algo va muy mal”, resume Van Dijk.





























