El joven de 20 años fue hallado escondido en un camión tras un operativo internacional que cerró semanas de fuga.

Noticia Internacional.

La captura de Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, marca un capítulo decisivo en la investigación por el brutal triple femicidio que conmocionó a la Argentina en septiembre de 2025. El joven de 20 años, señalado como el cerebro detrás del asesinato de Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15), fue detenido en Perú tras un operativo internacional que unió a las fuerzas de seguridad bonaerenses, la Policía Nacional del Perú y organismos de cooperación transnacional.

De las calles del conurbano a la fuga internacional

El 16 de septiembre, las tres víctimas fueron asesinadas a tiros en Florencio Varela en un ataque transmitido en vivo por redes sociales. La crudeza del crimen no solo horrorizó a la opinión pública, sino que también expuso la presencia de redes criminales vinculadas al narcotráfico, el sicariato y la disputa territorial en barrios vulnerables del sur del conurbano.

En las primeras semanas de la investigación, todos los indicios apuntaron hacia “Pequeño J”, un joven con un historial de violencia y vínculos en el mundo narco. Según las autoridades argentinas, él habría ordenado la ejecución de las tres mujeres como parte de un entramado de poder y represalias entre bandas.

Tras el crimen, logró escapar de Argentina. El paradero de “Pequeño J” se convirtió en un misterio hasta que los equipos de inteligencia comenzaron a rastrear sus movimientos fuera del país.

El operativo en Pucusana

La caída de “Pequeño J” se produjo el 1 de octubre en Pucusana, un distrito costero ubicado a unos 70 kilómetros al sur de Lima. Allí, agentes de la Policía Nacional del Perú interceptaron un camión en la Panamericana Sur durante una protesta que bloqueaba la vía. En el compartimento trasero se escondía el fugitivo, que intentaba pasar desapercibido.

El seguimiento telefónico y el rastreo de chips que utilizaba para burlar la localización fueron determinantes para ubicarlo. Junto a él también fue capturado Matías Agustín Ozorio, considerado su mano derecha.

Según fuentes oficiales, la operación fue resultado de un trabajo conjunto entre la Policía Bonaerense, la Dirección Antidrogas de la PNP y la Interpol. La detención refuerza la hipótesis de que “Pequeño J” buscaba consolidar contactos criminales en la región andina mientras permanecía prófugo.

Consecuencias judiciales y políticas

Con la detención confirmada, se abre ahora un proceso de extradición hacia Argentina. La justicia bonaerense busca imputarlo no solo por el triple femicidio de Florencio Varela, sino también por asociación ilícita, narcotráfico y homicidios vinculados a su presunta organización delictiva.

La captura también ha generado repercusiones políticas en Argentina, donde voces de distintos sectores reclaman mayor control sobre las bandas que operan en los márgenes urbanos y cuestionan la falta de prevención que permitió que un crimen tan brutal se cometiera a plena luz del día y frente a cámaras.