En medio de los homenajes que siguen apareciendo tras la muerte de Sammy Marrero, el espacio En Tu Salsa recoge una emotiva anécdota contada por el coleccionista caleño Óscar Jaime Cardozo Estrada, fundador del Museo Planeta Salsa, quien recordó al legendario cantante puertorriqueño como un hombre humilde, sensible y profundamente marcado por las realidades sociales que transformaba en sentimiento cada vez que cantaba.
Noticias Cali.
La muerte de Sammy Marrero, ocurrida el pasado 17 de mayo de 2026, sigue generando reacciones entre salseros, músicos y coleccionistas en diferentes partes del mundo. El histórico cantante puertorriqueño, recordado por su paso junto a La Selecta de Raphy Leavitt y por interpretar clásicos como Payaso, dejó no solo un legado musical imborrable, sino también el recuerdo de una personalidad humilde y profundamente sensible que hoy muchos destacan tras su partida.
El conocido coleccionista Oscar Jaime Cardozo Estrada, fundador del Museo Planeta Salsa, contó al espacio En Tu Salsa de TuBarco, que hay una anécdota que lo marcó para siempre tras conocer al cantante puertorriqueño hace cerca de 20 años en Cali.
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“Me hizo acordar mucho de Ramón Rodríguez, del Conjunto Clásico. Muy jibarito, muy campesino, muy sencillo, sin ínfulas de nada”, recordó Cardozo al hablar de Sammy Marrero mientras tomaban un café en un restaurante de Cali.
Para el coleccionista, lo que más impactaba del intérprete de Payaso no era únicamente su talento musical, sino la manera tan genuina con la que se relacionaba con las personas, pese a ser ya una figura reconocida de la salsa.
“Ya tenía grandes éxitos pegados con Raphy Leavitt y La Selecta, pero era un hombre completamente humilde”, contó.
La tristeza que convertía en canciones
Durante aquella conversación, Sammy Marrero le habló sobre sus orígenes en Coamo, Puerto Rico, y de cómo desde muy joven fue llevado a Bayamón. Allí, entre carencias y limitaciones, empezó a construir una vida ligada a la música.
Según Cardozo, el cantante habló con profunda sinceridad sobre el sentimiento que lo acompañaba cada vez que interpretaba sus canciones.
“Él me decía que mantenía una tristeza en el alma por ver tanto sufrimiento, tanta pobreza y tantas limitaciones, no solo en su familia, sino en su comunidad”, recordó.
Esa sensibilidad, asegura el coleccionista, era precisamente la que le daba tanta fuerza emocional a sus interpretaciones sobre el escenario.
Uno de los ejemplos que más recordaba Sammy Marrero era Payaso, uno de sus temas más emblemáticos. Según contó, solía interpretarlo incluso disfrazado de payaso, llevando al escenario toda la carga dramática y emocional de la canción.

“Empezaba muy triste cantando y después el tema levantaba un poco en el mambo. Pero él decía que todo ese sentimiento venía de lo que llevaba por dentro”, explicó Cardozo.
“Yo lo invité al café”
Sin embargo, el momento que terminó de marcar al coleccionista ocurrió después de aquella conversación íntima en Cali.
Tras compartir recuerdos, historias y un café, Cardozo llamó al mesero con la intención de pagar la cuenta. Pero Sammy Marrero se adelantó.
“Me dijo: ‘¿Cómo se le ocurre? Yo lo invité a tomar el café’”, recordó entre risas.
Aunque el caleño insistió en que él era el anfitrión, el cantante se negó rotundamente.
“Me dijo: ‘No, no, no. Yo quiero invitarle este café porque me he desahogado’”.
Para Óscar Jaime Cardozo, ese gesto terminó de confirmar la calidad humana de Sammy Marrero, hoy recordado no solo como una de las grandes voces de la salsa romántica y social, sino también como un hombre profundamente sensible y cercano.
“Eso me dejó marcado”, concluyó.




























