La histórica caída golpea a inversionistas y aumenta el nerviosismo por el impacto del conflicto en Medio Oriente.
Noticias Internacionales.
Los mercados bursátiles asiáticos registraron este miércoles su jornada más tensa en años, con fuertes caídas lideradas por el desplome histórico de más de 12% del índice Kospi en Corea del Sur, en medio del temor a una posible crisis energética global por la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz.
En la región, varios índices asiáticos operaron en terreno negativo, con retrocesos que en la mayoría de plazas se movieron entre pérdidas moderadas y fuertes, mientras Corea del Sur concentró la mayor parte del derrumbe con una caída superior al 12 % en el Kospi. Tokio y Hong Kong también reportaron descensos significativos, aunque muy por debajo del desplome surcoreano, en una sesión marcada por la aversión al riesgo y las órdenes de venta masivas.
Los precios del petróleo retomaron la senda alcista con avances adicionales, en un contexto en el que el mercado ya descuenta un encarecimiento acumulado de alrededor de 25 % en lo corrido del año por las tensiones en Medio Oriente y la incertidumbre sobre el paso de crudo por el Estrecho de Ormuz. El repunte del crudo alimenta el temor a un nuevo choque inflacionario justo cuando varias economías apenas comenzaban a ver alivio en el costo de vida tras las subidas de tasas de interés de los últimos años.
El epicentro de la inquietud es el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transita cerca del 20% del petróleo que se comercia en el mundo. Analistas consultados consideran “poco probable” un bloqueo prolongado, y recuerdan que un cierre total golpearía con fuerza tanto a grandes compradores como China y Japón, como a la propia economía iraní, altamente dependiente de sus exportaciones de crudo. Sin embargo, los mercados reaccionan de manera preventiva ante cualquier señal de riesgo sobre el suministro y se cubren frente a un posible escenario de interrupciones repentinas.
Escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán
El conflicto se intensificó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos militares en Irán y las posteriores represalias iraníes, que incluyeron amenazas explícitas de responder a cualquier intento de bloquear sus exportaciones de petróleo. Aunque por ahora los flujos a través del Estrecho de Ormuz se mantienen operando, cada escalada retórica o movimiento militar en la zona se traduce en nuevos sobresaltos en las bolsas y en los precios de la energía.
Las monedas asiáticas también enfrentaron presión frente a un dólar fortalecido por su papel de activo refugio y por la condición de Estados Unidos como exportador neto de energía, con el yen japonés y el won surcoreano entre las divisas más vigiladas por los operadores. Inversionistas institucionales y minoristas buscaron cobijo en activos considerados más seguros, lo que reforzó la demanda de dólares y de algunos bonos de economías desarrolladas fuera de la región.
Los bonos gubernamentales asiáticos no quedaron al margen de la turbulencia, con ventas generalizadas ante el temor de que un repunte prolongado del petróleo reavive la inflación y obligue a los bancos centrales a mantener por más tiempo políticas monetarias restrictivas. Esta combinación de incertidumbre geopolítica, riesgo energético y expectativas de tasas altas por más tiempo dibuja un panorama desafiante para las economías emergentes de Asia, altamente dependientes de la importación de combustibles y sensibles a cambios bruscos en los flujos de capital.
En Corea del Sur, autoridades financieras y reguladores se reunieron de urgencia para evaluar medidas de estabilización, mientras el desplome del Kospi y el castigo a varios gigantes tecnológicos y manufactureros despertaron recuerdos de otras crisis regionales. En otros mercados, gobiernos y bancos centrales monitorean de cerca la situación en el Estrecho de Ormuz y el comportamiento del crudo, conscientes de que un shock de precios sostenido podría frenar la recuperación económica prevista para 2026.
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