El Brent sube 10 % mientras crecen las restricciones y la incertidumbre sobre el tránsito marítimo en la zona.
Noticias Internacionales.
El foco de la tensión global se concentra nuevamente en el estrecho de Ormuz, una franja marítima que separa las costas de Irán y Omán y que conecta el Golfo Pérsico con el océano abierto. Aunque su extensión es de 165 kilómetros y su punto más angosto alcanza 54 kilómetros, su influencia es descomunal: por allí circula cerca del 20 % del petróleo y gas que abastece al planeta.
La madrugada del 28 de febrero marcó un punto de inflexión. Estados Unidos e Israel iniciaron operaciones militares directas y de gran escala dentro de Irán. Esta campaña, según analistas internacionales, supera en alcance e intensidad la confrontación previa de 12 días y ha elevado el riesgo de un choque prolongado en Medio Oriente.
Irán respondió con ataques dirigidos hacia Israel, bases estadounidenses en la región y parte de infraestructura civil en estados vecinos del Golfo. En paralelo, lanzó advertencias a embarcaciones y restringió el tráfico marítimo en el estrecho, generando incertidumbre inmediata en el comercio internacional.
El tránsito diario que podría detenerse
Cada día cruzan este corredor estratégico unos 15 millones de barriles de crudo, según estimaciones de Rystad Energy. Además, el informe Revisión del Transporte Marítimo 2025 de ONU Comercio y Desarrollo señala que en promedio transitan 144 buques diarios: 37 % petroleros, 17 % portacontenedores y 13 % graneleros. Una interrupción total tendría efectos inmediatos en la oferta global.
Especialistas advierten que si el estrecho quedara completamente bloqueado, el precio del petróleo podría escalar hasta los 140 dólares por barril, un nivel que no se observa desde comienzos de 2022. El temor no es menor: el transporte marítimo en la entrada del estrecho ya registra una fuerte desaceleración.
La tensión se reflejó de inmediato en los mercados. El crudo Brent, referencia mundial del precio del petróleo, subió 10 % y superó los 82 dólares por barril este lunes. En paralelo, los precios del gas natural aumentaron hasta 25 %, impulsados por el nerviosismo energético.
Medios como la BBC han señalado que el incremento de los precios coincide con la continuidad de los ataques iraníes en Medio Oriente como respuesta a las operaciones militares de Estados Unidos e Israel. El mercado sigue cada movimiento con cautela.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los mayores “cuellos de botella” estratégicos del mundo. Su cierre o restricción prolongada no solo afectaría el suministro de crudo, sino que podría desatar un efecto dominó en combustibles, transporte, inflación y crecimiento económico. Por ahora, el comercio mundial observa con preocupación un paso marítimo que, pese a su tamaño reducido, tiene el poder de sacudir la economía global.





























