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Las llamadas de emergencia se multiplicaron, los familiares expresaron su preocupación y la policía acudió varias veces a una vivienda en Carolina del Sur, Estados Unidos. Sin embargo, el 29 de septiembre de 2026, cuando los agentes encontraron a dos niñas sin vida, las alertas previas se convirtieron en el centro de una investigación que también cuestiona la respuesta de las instituciones.
Las pequeñas eran Emory Deacon, de dos años, y Harlow Deacon, de apenas 15 meses. Ambas fueron encontradas en una casa de Pinewood Drive, en Ladson. El forense del condado de Charleston determinó que murieron por inanición y deshidratación asociadas a negligencia. Según las autoridades, sus muertes habrían ocurrido entre tres y cinco días antes del hallazgo.
Las alertas que precedieron a la tragedia
La madre de las niñas, Justine Marie May, de 31 años, había terminado recientemente una relación de aproximadamente ocho años con Zachary Deacon, padre de las pequeñas. Tras la separación, familiares y personas cercanas manifestaron preocupación por el bienestar de las menores y por el comportamiento de la mujer.
Los registros divulgados por medios locales documentan varias intervenciones policiales y solicitudes para comprobar que las niñas estuvieran a salvo. Una de las visitas que ahora genera cuestionamientos ocurrió el 20 de septiembre: según la familia materna, un agente no comprobó personalmente el estado de las pequeñas después de que May asegurara que estaban dentro de la vivienda, durmiendo.
La familia sostiene que, durante unos 40 días, se realizaron 36 llamadas relacionadas con la situación. Esa cifra forma parte de sus reclamos para que se revisen las actuaciones de las autoridades y de los organismos de protección social.
La madre enfrenta dos cargos
Cuando los agentes regresaron el 29 de septiembre, encontraron a May llorando y hablando de manera incoherente, según documentos citados por medios estadounidenses. Durante la investigación, habría manifestado que llevaba aproximadamente dos semanas en un estado de confusión y que no recordaba cuándo había alimentado o dado de beber por última vez a sus hijas.
El 30 de septiembre, la mujer fue acusada de dos cargos de homicidio por maltrato infantil, uno por cada niña. La acusación no equivale a una condena y su responsabilidad penal deberá establecerse en los tribunales.
La familia pide respuestas
Tras conocerse nuevos registros de llamadas y visitas, los familiares de las niñas reclamaron una investigación independiente sobre la respuesta de las instituciones. Su petición busca esclarecer si las intervenciones previas pudieron haber permitido detectar el peligro y proteger a las menores.
La oficina del alguacil del condado de Charleston ha defendido sus actuaciones, mientras continúa el escrutinio público sobre el caso. La investigación deberá determinar qué ocurrió dentro de la vivienda y evaluar las decisiones tomadas durante las semanas anteriores a las muertes.
La tragedia de Emory y Harlow deja dos preguntas centrales para la investigación: qué sucedió durante los días en que las niñas habrían permanecido sin recibir los cuidados necesarios y si las reiteradas alertas fueron atendidas de manera adecuada.