La recuperación de las víctimas se convirtió en uno de los principales desafíos tras la avalancha que golpeó este sábado los alrededores de la Laguna del Inca, en Chile. Los equipos de emergencia lograron sacar dos cuerpos del agua, pero no contaban con la maquinaria necesaria para recuperar el tercero, según informó el delegado presidencial de Valparaíso, Manuel Millones.
La emergencia ocurrió en el Centro de Esquí Portillo, en la zona central de la cordillera de los Andes, y dejó un saldo de tres personas muertas y otras cuatro heridas. Los excursionistas fueron arrastrados hasta las aguas heladas de la laguna durante el incidente.
El balance de fallecidos tuvo una modificación durante la jornada. El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) había reportado inicialmente cuatro víctimas fatales, pero posteriormente corrigió la cifra y confirmó que eran tres.
Los otros cuatro integrantes del grupo sufrieron lesiones de distinta gravedad y presentaron signos de hipotermia. Mientras avanzaban las labores de rescate, las autoridades enfrentaban dificultades para recuperar todos los cuerpos que quedaron en el agua.
El lugar del accidente se encuentra cerca del Paso Internacional Los Libertadores, que conecta la región chilena de Valparaíso con Mendoza, Argentina. El Centro de Esquí Portillo, considerado el más antiguo de Suramérica, está ubicado a unas dos horas de Santiago y a solo tres kilómetros de ese paso fronterizo.
Tras la tragedia, la administración del establecimiento aclaró que la avalancha ocurrió fuera del área habilitada para esquiar. También lamentó lo sucedido y recordó los riesgos de realizar actividades en sectores restringidos.
Miguel Purcell, gerente general del centro de esquí, advirtió que ingresar a zonas no autorizadas o continuar una actividad pese a las advertencias puede tener consecuencias graves. “Ingresar a zonas no habilitadas o continuar una actividad pese a las advertencias implica exponerse a peligros graves”, señaló.