En el antiguo mangón de La Galilea, donde hoy se levanta la Clínica de Occidente, Cali construyó en 1928 su primer gran escenario deportivo y demostró que estaba lista para recibir a toda Colombia.
Noticias Cali.
La Galilea no fue solo un estadio de madera: fue el punto de encuentro donde Cali se transformó, se llenó de deporte y empezó a forjar su identidad como capital deportiva del país.
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En 1928, cuando Colombia comenzaba a estructurar el deporte como política pública, nadie imaginaba que Cali terminaría marcando un antes y un después en la historia deportiva del país.
Aunque Bogotá daba por sentado que sería la sede de los primeros Juegos Nacionales, la realidad terminó siendo otra, y el Valle del Cauca asumió un reto que transformó para siempre a la ciudad.
Según reseñas históricas recopiladas por el blog Aquella Cali, la capital del país organizó inicialmente unas competencias tras aprobarse la ley que hizo obligatoria la educación física en colegios y escuelas. Sin embargo, el evento careció de carácter nacional, pues solo participaron delegaciones bogotanas y un equipo de fútbol del Valle.

Fuente: Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca – Bibliioteca Jorge Garccés Borrero
Cali, elegida sede tras una fuerte controversia
Tras una amplia discusión, la Comisión Nacional de Educación Física decidió trasladar la sede a Cali, una elección que sorprendió al país. La organización quedó en manos de Hans Huber, profesor alemán cercano al Ministerio de Instrucción Pública, quien logró convocar a doce departamentos, dándole por fin un verdadero alcance nacional a los juegos.
El principal escenario fue construido en el sector de Versalles, donde hoy se levanta la Clínica de Occidente. En ese espacio, conocido como La Galilea, se levantó un moderno estadio de madera con capacidad para ocho mil espectadores, tribunas en los cuatro costados, camerinos y pistas para atletismo, algo inédito en Colombia para la época



Una ciudad que se transformó para recibir a Colombia
Cali no estaba preparada del todo. Faltaban hoteles, infraestructura turística y la ciudad mostraba señales de descuido. Ante esto, la Gobernación lideró una transformación urbana sin precedentes: se pintaron fachadas, se limpiaron calles y parques, se mejoró el alumbrado público y se reforzó el control social para garantizar el orden durante el evento.
Incluso haciendas cercanas fueron adecuadas como alojamiento para las delegaciones deportivas. Todo debía salir bien: Cali ya era capital de departamento y estaba decidida a demostrar que podía estar a la altura.
Un evento multitudinario que desbordó expectativas
Los Juegos Nacionales comenzaron oficialmente el 22 de diciembre de 1928. Desde temprano, el estadio se llenó y cientos de personas quedaron fuera. Los precios de las boletas eran accesibles, lo que permitió una asistencia masiva que algunos medios de la época estimaron, exageradamente, en más de 20 mil personas.





























