En el escenario preelectoral colombiano, el discurso de odio y la manipulación digital ganan terreno en redes sociales, con estrategias diseñadas para polarizar a los ciudadanos e influir en su comportamiento político.

Especial Derechos Negados Latinoamérica.

A medida que Colombia entra en un nuevo proceso electoral, expertos y analistas advierten sobre el aumento de estrategias digitales orientadas a la polarización, el discurso de odio y la manipulación de la opinión pública a través de redes sociales y plataformas de mensajería instantánea.

El fenómeno, que se intensifica en periodos preelectorales, busca provocar reacciones emocionales como rabia, miedo o indignación, no con fines informativos, sino para influir directamente en el comportamiento político de los ciudadanos. De acuerdo con estudios del Observatorio de Medios de la Universidad de La Sabana y la Fundación Gabo, este tipo de prácticas afectan de manera directa el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz, equilibrada y libre de manipulación política.

“La desinformación y la manipulación emocional no buscan persuadir con argumentos, sino activar emociones primarias que condicionan la toma de decisiones políticas”, explica Carlos Cortés, experto en desinformación y fundador de la organización Linterna Verde. Según el analista, estas estrategias “debilitan el debate democrático y erosionan la confianza en las instituciones”.

La batalla política se trasladó a las redes sociales

La confrontación política ya no se limita a debates públicos o escenarios institucionales. Actualmente, gran parte de la disputa se traslada a redes sociales, grupos de WhatsApp e incluso a entornos familiares, donde se reproducen narrativas diseñadas para dividir. En Colombia, estas dinámicas son conocidas popularmente como “bodegas”: grupos organizados de cuentas que operan de manera coordinada para posicionar tendencias, atacar adversarios y amplificar mensajes cargados de odio o desinformación, lo que en la práctica se traduce en un derecho negado a una información transparente.

Investigaciones de la Fundación Karisma y de la Misión de Observación Electoral (MOE) han documentado cómo estas redes coordinadas replican mensajes idénticos, activan hashtags de forma simultánea y provocan discusiones con el objetivo de que usuarios reales interactúen, aumentando así el alcance de los contenidos mediante los algoritmos de las plataformas. “Muchas personas terminan amplificando estos mensajes sin saber que están participando en una operación digital planificada”, advierte la MOE en uno de sus informes recientes.

Bodegas, inversión oculta y operación profesional

El uso de estas prácticas no responde a una sola corriente ideológica. De acuerdo con expertos en comunicación política, tanto sectores de izquierda como de derecha, e incluso otros actores de poder económico o social, recurren a este tipo de operaciones digitales para incidir en la conversación pública. Detrás de estas campañas, señalan, suele existir inversión económica en publicidad encubierta, manejo de cuentas falsas y equipos profesionales dedicados a la operación digital.

Para Sandra Borda, politóloga y profesora universitaria, “la polarización digital se ha convertido en una herramienta de campaña que reemplaza el debate programático”. Según la experta, “cuando la discusión política se reduce al ataque emocional, el ciudadano deja de evaluar propuestas y empieza a reaccionar desde el miedo o el rechazo”.

El impacto trasciende el entorno virtual. Estos discursos polarizantes se trasladan a la vida cotidiana, generando rupturas familiares, conflictos entre amigos y una creciente confrontación social. “Cuando la política se alimenta del odio, el deterioro del tejido social es inevitable”, coinciden analistas consultados por este medio.

El llamado de expertos en medio del clima electoral

Especialistas recomiendan a los ciudadanos adoptar una actitud crítica frente a los contenidos que circulan en redes, especialmente aquellos que generan reacciones emocionales inmediatas, replican mensajes idénticos desde múltiples cuentas o atacan personas en lugar de debatir ideas. Organizaciones como Colombiacheck y La Silla Vacía insisten en la importancia de verificar las fuentes antes de compartir información y de abstenerse de participar en discusiones diseñadas para amplificar la polarización.

En medio del ambiente preelectoral, el llamado de expertos e instituciones es claro: defender el derecho a una información libre y responsable, entendiendo que la manipulación digital no busca convencer con argumentos, sino utilizar las emociones de los ciudadanos como herramienta de influencia política.