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A más de dos años del crimen que conmocionó a la comunidad internacional de surfistas, la justicia mexicana impuso una condena de 158 años y nueve meses de prisión a cada uno de los tres hombres responsables del asesinato de dos hermanos australianos y su amigo estadounidense en el estado de Baja California.

La sentencia fue dictada el viernes 16 de octubre de 2026, en Ensenada, después de que los acusados fueran declarados culpables una semana antes por homicidio, robo agravado, robo con violencia y robo de vehículo con violencia. La Fiscalía había solicitado penas de hasta 210 años para cada uno.

Los condenados fueron identificados como Jesús Gerardo, conocido como “El Kekas”, Irineo Francisco y Ángel Jesús. Además de las penas de prisión, el tribunal ordenó el pago de una compensación a las familias de las víctimas, según información de las autoridades judiciales citada por Reuters.

Jesús Gerardo, conocido como “El Kekas”, Irineo Francisco y Ángel Jesús.
Tribunal impuso 158 años y 9 meses de prisión a cada uno de los tres condenados. Foto: Redes sociales.

El testimonio de los padres durante el juicio

Las víctimas fueron los hermanos Jake Robinson, de 30 años, y Callum Robinson, de 33, junto con su amigo estadounidense Jack Carter Rhoad, también de 30 años. Los tres habían viajado a la costa del Pacífico mexicano para practicar surf y acampar cerca de Punta San José, a unos 80 kilómetros de Ensenada.

Los hermanos australianos Jake y Callum Robinson, víctimas del crimen ocurrido durante un viaje de surf en México.
Jake y Callum Robinson fueron asesinados junto a su amigo estadounidense durante un viaje de surf en Baja California, México, en abril de 2024. Foto: Redes sociales.

De acuerdo con la investigación, los hombres fueron atacados durante un intento de robo de su camioneta. Sus cuerpos fueron encontrados el 3 de mayo de 2024 en el fondo de un pozo, con heridas de bala en la cabeza. El vehículo apareció quemado en las proximidades.

Durante el proceso judicial, la madre de los hermanos australianos, Debra Robinson, expresó el impacto que la pérdida tuvo en su familia. Ante el tribunal, afirmó que el asesinato les había arrebatado “el futuro que habíamos imaginado con ellos”.

Su padre, Martin Robinson, también habló sobre el dolor de perder a sus dos hijos:

“Es muy duro para un padre perder a un hijo, y nosotros perdimos a dos”.

Martin y Debra Robinson, padres de los surfistas australianos asesinados, durante el proceso judicial en Ensenada, México.
Martin y Debra Robinson, padres de Jake y Callum, acompañaron el proceso judicial y relataron ante el tribunal el dolor causado por la pérdida de sus hijos. Foto: Redes sociales.

La familia del estadounidense Carter Rhoad siguió parte del proceso por videoconferencia. Tras conocerse la condena, su madre, Page Rhoad, expresó que ninguna sentencia puede reparar completamente la pérdida, pero manifestó alivio al saber que los responsables no podrán hacer daño a otras personas.

Jack disfrutaba de unas vacaciones con sus amigos.
Jack Carter Rhoad y Natalie Wiertz iban a casarse en agosto Foto: Redes sociales.

Un crimen que impactó al turismo en Baja California

Los asesinatos generaron preocupación entre residentes, viajeros y deportistas que frecuentan las playas de la región. Aunque Ensenada es conocida como un destino para el surf, el caso volvió a poner sobre la mesa los riesgos de seguridad que enfrentan quienes visitan algunas zonas de México.

La entonces pareja de “El Kekas”, Ary Gisell Silva Raya, recibió una condena de 20 años de prisión en noviembre de 2025 por su participación en el caso, después de admitir su responsabilidad en un procedimiento abreviado.

Con la nueva sentencia, el proceso alcanza una etapa decisiva, aunque los abogados defensores anunciaron que recurrirían la decisión judicial, según reportes de medios australianos.

Para los familiares, la condena representa un avance judicial frente a una pérdida irreparable. El caso también deja una huella en la comunidad internacional de surfistas, que rindió homenajes a los tres hombres y reclamó mayores garantías de seguridad en los destinos turísticos de la costa mexicana.