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Lo que ocurrió en los últimos minutos de vuelo de un jet privado que terminó convertido en una bola de fuego en Florida comienza a conocerse. Los investigadores federales encontraron indicios de que la aeronave pudo comenzar a romperse en el aire, antes de estrellarse en una zona residencial del condado de Palm Beach.
El accidente ocurrió el domingo 1 de noviembre de 2026, cuando un Learjet 60, operado por Aurora Aviation bajo el nombre comercial Upper Jets, cayó cerca de Greenacres, en el área de Palm Beach. El avión había despegado de Austin, Texas, y tenía como destino North Eleuthera, en Bahamas. Ninguna de las nueve personas que viajaban a bordo sobrevivió.
Durante una rueda de prensa, Tom Chapman, integrante de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), explicó que existen evidencias de una posible ruptura de la aeronave antes del impacto. Esto significa que los investigadores podrían encontrar fragmentos del avión a cierta distancia del punto donde cayó.
Los reportes de los pilotos antes de la tragedia
Uno de los aspectos que concentra la atención de los investigadores son las comunicaciones que mantuvo la tripulación con el control aéreo. De acuerdo con la información preliminar, mientras volaban a unos 35.000 pies de altura, los pilotos reportaron acumulación de hielo y turbulencia moderada.
Posteriormente, informaron que estaban encontrando precipitaciones y solicitaron autorización para ascender. Sin embargo, segundos después comenzaron a reportar problemas durante el vuelo, incluida una condición de exceso de velocidad y un descenso que se volvió cada vez más rápido.
Según la reconstrucción presentada por la NTSB, la velocidad de descenso habría pasado de aproximadamente 10.000 a 22.000 pies por minuto. Poco después, la tripulación emitió una señal de emergencia y el avión terminó impactando contra el suelo.
Las condiciones meteorológicas, la posible acumulación de hielo y el comportamiento de los sistemas de la aeronave forman parte de las líneas de investigación. Por ahora, las autoridades no han establecido una causa definitiva.
Nueve personas murieron y cientos fueron evacuadas
El impacto provocó una enorme explosión y dejó un cráter en una vía cercana a una comunidad de casas móviles. La emergencia también afectó a los residentes de la zona, quienes tuvieron que abandonar sus viviendas mientras los equipos de investigación recogían los restos y las evidencias del accidente.
Entre las víctimas se encontraba Nathalia Gadelha Filgueiras, una copiloto de 20 años que había obtenido su licencia de piloto a los 17. También murieron el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp, sus dos hijos pequeños, Emma y Charlie, la cuidadora Anita Maria Cetina y otras dos mujeres identificadas como Rachael Reed y Charmi Fehr. La tripulación incluía además a otro piloto.
La NTSB continúa examinando los restos del Learjet, las comunicaciones con el control aéreo y los registros de mantenimiento. También intenta establecer si la aeronave tenía a bordo una grabadora de voz de cabina, un elemento que podría aportar información clave sobre lo ocurrido.
Mientras avanzan las investigaciones, la tragedia deja una pregunta central: qué provocó que el avión perdiera el control y comenzara a descender a una velocidad extrema antes de estrellarse. La respuesta dependerá del análisis técnico que todavía realizan las autoridades estadounidenses.