La muerte de José Luis y José Armando Ceballos Herrera, "los siameses de Ecuador", estuvo marcada por momentos de angustia en un hospital de Zipaquirá. Fernando Carrillo, persona de confianza de los hermanos, relató cómo fueron sus últimas horas antes de fallecer en Colombia el jueves 15 de octubre, a los 27 años.
En una entrevista con un medio de comunicación español, Carrillo contó que decidió llevarlos al hospital al notar señales que le generaron preocupación. Los jóvenes sentían temor de acudir a un centro médico por una experiencia anterior, pero él consideró que necesitaban atención urgente.
Los hermanos vivían en Colombia desde abril de este año. Habían llegado con el propósito de recibir terapias y mantener la esperanza de mejorar su movilidad y lograr caminar.
Fernando Carrillo notó una señal preocupante en el hospita
Carrillo explicó que consiguió una ambulancia con ayuda del alcalde de Zipaquirá, Fabián Rojas, quien estuvo pendiente de la situación. Una vez en el centro médico, los hermanos ingresaron al área de observación y comenzaron a recibir atención.
Durante ese tiempo, Carrillo ayudó a José Armando a orinar y después hizo lo mismo con José Luis. Fue entonces cuando notó una señal que le llamó la atención: «le vi una placa blanca con un olor maluco», recordó sobre lo que observó en el menor de los hermanos.
Según su relato, una médica le explicó que ambos tenían una infección en los riñones que venían arrastrando desde hacía años. Además, contó que estaban adelantando los trámites con la EPS para que los jóvenes recibieran atención médica en Colombia, pero no esperaba que su estado de salud se complicara de esa manera.
«No me vaya a dejar solo»: la despedida de los hermanos
La situación empeoró cuando José Luis sufrió una parada cardíaca. Mientras los médicos intentaban atenderlo, Carrillo le tomó la mano y le pidió que no lo dejara solo.
«José Luis, no me vaya a dejar solo», le dijo. Según recordó, el joven lo miró y respondió: «Fernando, yo no te dejo solo».
La escena también impactó a José Armando, quien comenzó a gritar mientras veía lo que ocurría con su hermano. «Hermano, hermano, hermano, ¿qué pasa, qué pasa?», recordó Carrillo sobre la reacción del otro joven.
El personal médico logró reanimar a José Luis y, de acuerdo con el testimonio, los hermanos llegaron a estar estabilizados. Sin embargo, cerca de dos horas después, la situación volvió a complicarse y José Armando sufrió otro episodio médico.
Carrillo relató que los médicos también intentaron atenderlo, pero finalmente los dos hermanos fallecieron. Su testimonio reconstruye los últimos momentos de los jóvenes, quienes habían llegado a Colombia con la esperanza de recibir tratamientos que les permitieran avanzar en su movilidad.