El terremoto del 10 de agosto no solo dejó daños en viviendas y edificaciones de Cali. También golpeó la infraestructura de la red de salud y profundizó las dificultades financieras que ya enfrentaban varias IPS por el retraso en los pagos de las EPS.
Según cifras de la Secretaría de Salud, el 60 % de las IPS públicas de baja complejidad resultaron afectadas. En el sector privado, los daños alcanzan al 100 % de las instituciones de alta complejidad, al 84 % de mediana y al 30 % de baja complejidad. Además, cerca de 240 prestadores independientes reportaron afectaciones.
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Reparar para poder seguir atendiendo
Vita Natural, una IPS de baja complejidad que atiende entre 1.300 y 1.500 pacientes al mes, es uno de los establecimientos que intenta recuperar su operación. El terremoto afectó techos, equipos y otras áreas de su infraestructura. Una máquina de colonterapia, valorada en unos $10 millones, continúa sin poder ser reemplazada.
La institución asegura que las EPS Sura, Sanitas y SOS le adeudan $385 millones. “No hemos recibido una respuesta de cuándo serán las fechas de pago para poder realizar también pagos de nómina, proveedores y los demás arreglos”, explicó Mary Bedoya, integrante de la IPS.
La falta de recursos ya ha obligado a recurrir a préstamos con bancos y ha retrasado pagos a trabajadores, proveedores y seguridad social. Bedoya advierte que, si la situación continúa, podrían comenzar a cerrar servicios.
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Una recuperación que costará $411.893 millones
La Alcaldía plantea una inversión de $411.893 millones para la recuperación y fortalecimiento de la red. De ese monto, $101.893 millones serían destinados a reparar, estudiar y reforzar estructuralmente 61 IPS, mientras $310.000 millones buscan fortalecer la capacidad de respuesta.
“Lo que tendríamos que empezar a hacer es ir cerrando los servicios y no atender a los pacientes”, señaló Bedoya, ante el riesgo de que la crisis financiera termine reduciendo la capacidad de atención en la ciudad.