Steven Ossa, sobreviviente del atentado con explosivo en Cali, denuncia falta de atención estatal pese a graves secuelas físicas y psicológicas.
Noticias Cali.
El 18 de mayo de 2025 quedó marcado como una fecha dolorosa para Cali. Ese día, un atentado con explosivo en el sector de Los Lagos no solo dejó daños materiales, sino que también cambió para siempre la vida de varias personas que se encontraban cerca del lugar de la detonación.
Uno de los sobrevivientes es Steven Ossa, un joven caleño que resultó gravemente herido tras la explosión. Según su testimonio, se dirigía a una tienda cuando ocurrió el ataque. La onda explosiva lo lanzó varios metros, dejándolo inconsciente y con múltiples lesiones que hoy siguen afectando su calidad de vida.
Las secuelas han sido profundas. Ossa quedó con un 75% de discapacidad, producto de lesiones físicas y afectaciones psicológicas. Entre sus padecimientos se encuentran dificultades de movilidad debido a una grave lesión en la rodilla, constantes dolores de cabeza, vértigo y la necesidad de tratamiento psiquiátrico permanente. Actualmente, depende de muletas para desplazarse y de medicamentos continuos para sobrellevar su condición.
A pesar de la gravedad del caso, el joven denuncia falta de acompañamiento institucional. Asegura que, tras el atentado, solo recibió una ayuda inicial consistente en un mercado, y desde entonces no ha tenido acceso a un apoyo integral por parte de entidades como la Alcaldía, la Personería o la Unidad para las Víctimas. “He llevado documentos, he hecho solicitudes, pero no he recibido respuesta”, afirma.
Denuncian falta de atención estatal y acompañamiento integral a víctimas
El impacto también ha sido económico. Antes del atentado, Steven trabajaba y sostenía sus gastos, pero hoy no puede desempeñar ninguna actividad laboral debido a su estado de salud. Esta situación lo ha llevado a depender completamente de su madre, quien asume los costos del hogar y de su tratamiento médico. “No tengo ni para una pastilla. Todo recae sobre ella”, señala.
Además de las dificultades físicas y económicas, Ossa enfrenta una realidad que comparten muchas víctimas de la violencia: la sensación de olvido. Según relata, la presencia de las autoridades fue limitada y no se tradujo en soluciones concretas a largo plazo. Su caso refleja las brechas existentes en la atención a víctimas de atentados, especialmente en procesos de rehabilitación y reintegración social.
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A más de un año del hecho, Steven hace un llamado urgente a las autoridades para que revisen su situación y la de otras víctimas del atentado. Solicita atención integral, acceso a tratamientos médicos y apoyo económico, así como garantías para una vida digna en medio de las secuelas que dejó la explosión.
Su historia pone en evidencia que, más allá del impacto inmediato de la violencia, las consecuencias se prolongan en el tiempo, afectando profundamente a quienes sobreviven. El caso de Steven Ossa no solo es un testimonio de resistencia, sino también un llamado a que las instituciones respondan de manera efectiva ante las víctimas que aún esperan ser escuchadas.



























