La vida le puso varias pruebas a Don Jaimito. Después de enviudar y quedar a cargo de sus cuatro hijas, tuvo que trabajar durante años en las calles de Cali para responder por los gastos de su familia. A sus 62 años, cuando parecía que las dificultades no daban tregua, encontró una nueva oportunidad que terminó convirtiéndose en un negocio familiar.

Antes de dedicarse a los helados, hizo distintos trabajos para salir adelante. Según contó, trabajó en fincas recogiendo café, utilizando machete y realizando labores que exigían un gran esfuerzo físico. También vendía gafas, accesorios para el cabello y otros artículos en las calles de la ciudad.

Durante varios años tuvo un punto de venta cerca de la presentación El Paraíso, donde permaneció entre 12 y 13 años. Sin embargo, la llegada de una nueva rectora cambió sus planes, pues le informaron que ya no podía continuar vendiendo en ese lugar.

La situación se sumó a las dificultades económicas que enfrentaba después de la muerte de su esposa. En 2008, el estrés por las obligaciones familiares y la falta de estabilidad le provocaron dos preinfartos que lo llevaron al hospital durante 11 días.

Un cambio de rumbo que comenzó con una nevera

Una de sus hijas recordó que durante mucho tiempo vio a su padre salir desde las siete de la mañana hasta las cuatro de la tarde a vender sus productos, expuesto al sol y la lluvia. Por eso, después de los problemas de salud que enfrentó, comenzó a buscar una alternativa para que pudiera dejar las calles.

La oportunidad llegó cuando alguien les regaló una nevera. Con ese elemento empezaron a preparar y vender helados artesanales en el barrio Municipal, inicialmente con las tradicionales presentaciones de palito.

El negocio fue creciendo poco a poco y durante cerca de 13 años se dieron a conocer con productos como ensaladas de frutas y banana split. Con el tiempo, la familia encontró nuevas recetas y amplió su oferta.

El helado de queso se convirtió en uno de sus productos estrella

Entre las preparaciones que ofrecen actualmente está el queso helado, elaborado con un queso especial que, según explicaron, es mozzarella parmesano. También tienen sabores como maracuyá, ron con pasas, vainilla y yogur.

Aunque cuentan con diferentes opciones, el helado de queso y la ensalada de frutas se destacan entre los productos más representativos del negocio. También mencionaron que los sabores brownie y maracuyá tienen buena acogida entre sus clientes.

Lo que comenzó como una alternativa para que Don Jaimito pudiera trabajar sin tener que recorrer las calles terminó convirtiéndose en un emprendimiento con tres puntos de venta en Cali.

La sede principal está ubicada en el barrio Municipal, frente al parque de los Bomberos. A esta se sumaron otra sede que abrió hace aproximadamente año y medio y un nuevo local en el barrio El Caney, inaugurado 15 días antes de la entrevista.

Hoy, a sus 74 años, Don Jaimito sigue trabajando junto a su familia y ve los resultados de tantos años de esfuerzo. Entre sus logros también están haber comprado su primera moto y haber podido viajar al exterior.

Después de una vida marcada por el trabajo duro, su historia tuvo un nuevo comienzo entre neveras, frutas y helados artesanales. Y, como él mismo lo dice, todavía está en condiciones de seguir trabajando.