En una sociedad donde cada vez parece más importante que los niños aprendan rápido y cumplan determinadas etapas a temprana edad, una iniciativa en Cali propone hacer las cosas de otra manera: darles espacio para crecer sin presiones, respetando sus procesos y poniendo sus emociones en el centro.

Se trata del Centro de Estimulación Kuchurrumy, un proyecto que busca transformar el acompañamiento durante los primeros años de vida. Su propuesta no está enfocada en acelerar el aprendizaje ni en preparar a los menores para destacar en una habilidad específica, sino en brindarles herramientas para desarrollar sus capacidades a su propio ritmo.

Detrás de esta iniciativa hay una historia familiar. Su fundadora creó el espacio después de conocer de cerca las dificultades que enfrentó su hermana menor, quien vive con una neurodivergencia que fue diagnosticada tardíamente y que no siempre encontró comprensión en el entorno escolar.

Esa experiencia marcó el propósito del centro: ofrecer ambientes seguros, donde las diferencias no sean vistas como obstáculos y los niños reciban acompañamiento desde el afecto, la comprensión y el respeto por sus necesidades.

Preparar a los niños para la escuela también implica cuidar sus emociones

Uno de los retos que enfrentan muchas familias aparece cuando llega el momento de ingresar a la educación formal. La adaptación a las dinámicas escolares, las relaciones con otros niños y las nuevas exigencias pueden convertirse en una preocupación para padres y cuidadores.

Frente a ese escenario, Kuchurrumy busca funcionar como un espacio de preparación y apoyo, no solo para los menores, sino también para sus familias. La intención es fortalecer habilidades emocionales y sociales que faciliten esa transición y permitan que los colegios comprendan mejor las necesidades de cada niño.

La iniciativa también extiende su acompañamiento a las mujeres embarazadas y sus familias mediante talleres prenatales. La programación incluye más de diez espacios de formación y alrededor de 15 horas de orientación sobre temas como sueño infantil, lactancia materna, cuidado del suelo pélvico y finanzas del hogar.

La propuesta busca responder a dudas que suelen aparecer durante la gestación y después del nacimiento, etapas en las que la falta de información y orientación puede generar angustia entre los padres.

Otro de los aspectos que destaca el proyecto es el acceso económico. Debido a que los servicios de prevención y acompañamiento especializado pueden representar un gasto difícil de asumir para muchos hogares, el centro ha procurado mantener tarifas asequibles, especialmente para familias de clase media.

De esta manera, Kuchurrumy plantea una alternativa de acompañamiento a la primera infancia en Cali, con una idea que atraviesa sus diferentes programas: crecer no debería convertirse en una carrera contra el tiempo y cada niño necesita que sus procesos sean comprendidos y respetados.