La posible traición entre las dos mujeres más influyentes del entorno de Nemesio Oseguera Cervantes.
Noticias Internacional.
La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, cabecilla del Cartel Jalisco Nueva Generación, uno de los más peligrosos en México, durante un operativo de las Fuerzas Armadas, ha reactivado viejas tensiones dentro de su círculo más cercano, en especial las protagonizadas por Rosalinda González Valencia y Guadalupe Moreno Carrillo. Aunque durante años se habló de disputas internas, ahora surge una pregunta central: ¿hubo una traición detrás del golpe que terminó con la vida del líder del cartel?
De acuerdo con fuentes de inteligencia consultadas por medios mexicanos, el operativo fue posible gracias a información “de alta precisión” sobre los movimientos del capo. Esa filtración coincide con reportes previos que advertían un quiebre entre Rosalinda, esposa del líder, y Guadalupe, su pareja sentimental más reciente, quienes ocupaban posiciones estratégicas dentro de la estructura financiera y operativa de la organización criminal.
Rosalinda, históricamente considerada la encargada de los flujos económicos del grupo, había perdido influencia tras su captura en 2021. En contraste, Guadalupe había ganado mayor peso en la toma de decisiones, lo que generó fricciones dentro de la familia y provocó una reconfiguración silenciosa de poder al interior del cartel.
Los analistas sostienen que estos conflictos pudieron haber desembocado en una ruptura definitiva. La hipótesis más fuerte apunta a que una de las dos habría facilitado información clave para el rastreo del capo, particularmente sobre rutas, refugios y horarios de desplazamiento. Aunque no existen confirmaciones oficiales, la precisión del operativo alimenta la teoría de una colaboración interna.
La muerte de Oseguera dejó sin liderazgo a una estructura ya golpeada por pugnas familiares y presiones de grupos rivales. Desde diferentes regiones del país se reportan movimientos desordenados y enfrentamientos internos por el control del mando, señales de un periodo de inestabilidad que podría fragmentar el cartel en facciones más pequeñas.
Mientras las autoridades mexicanas celebran uno de los golpes más fuertes al crimen organizado en la última década, las interrogantes sobre la traición entre Rosalinda y Guadalupe siguen creciendo. Si se confirma que la caída del capo fue producto de una delación interna, este episodio podría redefinir el mapa criminal en México y marcar el capítulo final del legado de Oseguera Cervantes.
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