Esto es lo que se sabe del caso.
Noticias Antioquia.
La comunidad de Caldas, Antioquia, se encuentra consternada tras la muerte de Cáterin Yused Palacio Londoño, una mujer de 33 años, oriunda de Zaragoza y residente en Medellín, quien falleció luego de participar en una presunta sesión espiritual en una finca ubicada en la vereda Salinas. Los hechos ocurrieron el pasado 22 de septiembre, y las autoridades investigan si su muerte estuvo relacionada con el consumo de hongos alucinógenos.
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De acuerdo con reportes preliminares, durante el encuentro espiritual, Cáterin habría ingerido aproximadamente 1,8 gramos de hongos, tras lo cual empezó a presentar síntomas graves como vómitos, sudoración fría, debilidad y pulso bajo. Ante el deterioro de su estado de salud, fue trasladada de urgencia al Hospital San Vicente de Paúl en Caldas, donde finalmente falleció pese a los esfuerzos médicos por estabilizarla.
La víctima, según testigos cercanos, padecía antecedentes de salud, incluyendo fatiga crónica y problemas respiratorios, condiciones que podrían haber influido en su reacción ante la sustancia ingerida. Sin embargo, aún no está claro si los hongos fueron suministrados por alguien dentro del evento o si los consumió por decisión propia. La procedencia y tipo exacto del hongo están bajo análisis por parte de Medicina Legal.
El centro espiritual donde ocurrió el hecho ha señalado que en su espacio no se promueve ni se suministran sustancias psicoactivas, aunque reconocen que cada asistente es responsable de su comportamiento durante las sesiones. Estas declaraciones han generado controversia y múltiples versiones sobre el contexto real en el que se desarrolló la jornada en la que Cáterin participó.
Organizaciones médicas y autoridades de salud han expresado su preocupación por el crecimiento de espacios espirituales o de sanación donde no existen controles sanitarios ni profesionales calificados para atender emergencias. El caso de Cáterin ha abierto nuevamente el debate sobre el uso de sustancias alucinógenas en contextos no regulados y la necesidad de fortalecer la supervisión estatal sobre este tipo de prácticas.
Por ahora, la Fiscalía General de la Nación y el Instituto Nacional de Medicina Legal adelantan las investigaciones para determinar la causa exacta de la muerte, esclarecer si hubo negligencia y establecer si otras personas podrían ser responsables. La familia de Cáterin Yused Palacio exige respuestas y justicia, mientras su fallecimiento se convierte en un llamado urgente a regular entornos que combinan espiritualidad con prácticas potencialmente peligrosas.
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