El terremoto del pasado 10 de agosto no solo dejó daños en viviendas, edificaciones y diferentes sectores de Cali. La emergencia también produjo miles de toneladas de residuos de construcción y demolición (RCD) que ahora enfrentan un nuevo proceso: dejar de ser considerados únicamente escombros para convertirse en materiales que puedan volver a utilizarse.
En los primeros 27 días de atención de la emergencia fueron recolectadas más de 92.000 toneladas de estos residuos, según las cifras entregadas por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp).
Ante este volumen, comenzó a funcionar una nueva alternativa para su manejo. Se trata de una trituradora de escombros que permitirá procesar parte del material recolectado y transformarlo en nuevos ecomateriales.
Los escombros entrarán nuevamente al ciclo productivo
El proceso contempla varias etapas. Primero, los residuos son recibidos, clasificados y separados para identificar cuáles pueden ser aprovechados. Posteriormente, el material seleccionado pasa por la trituradora para obtener agregados que puedan utilizarse en la elaboración de nuevos productos.
Entre los materiales que se proyecta fabricar están adoquines, placas huella y otros elementos destinados a obras de infraestructura.
La idea es que estos residuos puedan tener una segunda utilidad y que parte del material generado por la emergencia regrese a la cadena productiva, en lugar de terminar únicamente en sitios de disposición.
Este modelo se relaciona con la economía circular, que busca extender la vida útil de los materiales mediante su recuperación, transformación y reutilización.
Una alianza para procesar el material
La maquinaria llegó a través de una alianza en la que participa el Grupo Fanalca, como parte de un aporte del sector empresarial al proceso de recuperación de Cali.
También hacen parte de la operación Granulados Reciclados de Colombia (Greco) y la empresa de aseo Ciudad Limpia, junto con la Uaesp.
Más allá de retirar los residuos que quedaron después de las demoliciones, el propósito es encontrarles un nuevo uso y convertirlos en materia prima para futuros proyectos.
¿Qué pasará con el lugar donde están los escombros?
Uno de los puntos utilizados temporalmente para almacenar estos residuos se encuentra en Cañaveralejo, en un predio perteneciente a la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
Actualmente, el terreno funciona como sitio de disposición transitoria de escombros, pero su futuro podría ser completamente diferente.
La proyección es que este espacio se convierta en el Parque Central Cañaveralejo, un proyecto pensado como nuevo espacio público para la ciudad y que también tendría un componente de memoria relacionado con las víctimas del terremoto.
De concretarse esta transformación, el terreno pasaría de ser un punto temporal para el manejo de los residuos de la emergencia a convertirse en un espacio destinado al encuentro y la memoria.
De los residuos de una emergencia a materiales para la reconstrucción
El aprovechamiento de los RCD plantea una alternativa frente al enorme volumen de residuos generado por el terremoto.
Las más de 92.000 toneladas recolectadas muestran la dimensión del reto que todavía enfrenta Cali, mientras continúa el proceso de recuperación de las zonas afectadas.
Ahora, parte de esos materiales podrá ser triturada y transformada para darle un nuevo uso.
Así, los escombros que quedaron como consecuencia del terremoto podrían terminar formando parte de adoquines, placas huella y otras obras, convirtiendo uno de los problemas derivados de la emergencia en una oportunidad para recuperar materiales y aportar a la reconstrucción de la ciudad.