Un ducto de ventilación, un sistema de comunicación interno y un operativo técnico permanente permiten que los trabajadores sigan estables mientras avanza su rescate.
Noticias Antioquia.
En la vereda El Manzanillo, municipio de Segovia (Antioquia), 23 mineros permanecen atrapados a 80 metros bajo tierra en la mina de oro La Reliquia SAS.
Aunque la emergencia mantiene en vilo a la comunidad desde hace más de 48 horas, los esfuerzos de las autoridades y los equipos de rescate se han enfocado en algo más que remover el material que bloquea el túnel: garantizar que los trabajadores reciban oxígeno, alimentos e hidratación constantes para preservar su vida mientras se avanza hacia su liberación.
Uno de los pilares de la operación es la continuidad del sistema de ventilación, que permite el suministro ininterrumpido de aire fresco. A través de una tubería de seis pulgadas, los rescatistas bombean oxígeno las 24 horas, evitando cualquier riesgo de asfixia y manteniendo un ambiente respirable en el punto donde se encuentran los mineros.
“Gracias a este ducto, no solo se garantiza el aire, también podemos ingresar hidratación, mantas y los alimentos que los trabajadores requieren”, explicó el personero municipal, Hambler Patiño, quien acompaña las labores de rescate. Este mecanismo ha sido decisivo para mantener estables las condiciones de los 23 trabajadores mientras se despeja el material que bloquea su salida.
Alimentos, hidratación y comunicación constante
Por el mismo conducto por el que circula el oxígeno, los equipos han logrado enviar alimentos, bebidas y cobijas, asegurando que los mineros tengan lo necesario para resistir las largas horas de encierro. El operativo incluye empaques especiales para evitar contaminación y facilitar el paso de los suministros por el estrecho ducto.
Además, la mina cuenta con un sistema de comunicación interna que ha sido clave para mantener el contacto directo con los trabajadores. Este teléfono permite que hablen con sus familias y reciban instrucciones de los rescatistas, un alivio que ha reducido la ansiedad y reforzado el ánimo de los atrapados y de sus seres queridos.
“En casos como estos, lo primero que se corta son las comunicaciones, pero aquí el sistema ha funcionado a la perfección”, destacó Patiño.
Mientras el soporte vital llega a los mineros, en la superficie el operativo de rescate avanza con cautela. Más de la mitad del derrumbe ya ha sido removido, lo que acerca a los equipos de salvamento a la zona donde se encuentran los trabajadores. Sin embargo, el avance es deliberadamente lento: cada tramo despejado debe asegurarse con madera para evitar desprendimientos que pongan en riesgo tanto a los atrapados como a los rescatistas.
“Lo que separa a los rescatistas de los mineros son unos 7 u 8 metros. Avanzamos con precaución para no generar un nuevo colapso”, detalló el personero.
Técnica, paciencia y fe
Mientras las herramientas manuales abren paso bajo tierra, en la superficie los familiares se turnan para permanecer cerca de la mina, en medio de vigilias y cadenas de oración. La combinación de fe, paciencia y un operativo técnico milimétrico sostiene la esperanza de que el rescate culmine con los 23 trabajadores a salvo.
El caso de La Reliquia, una mina en proceso de formalización bajo el programa de Aris Mining, también evidencia el valor de la tecnificación en la minería: sistemas de ventilación, comunicación y protocolos de seguridad que, en esta emergencia, han sido la diferencia entre el aislamiento total y la posibilidad de un rescate exitoso.
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