Dilian Francisca Toro responde a Gustavo Petro y exige que no se condicionen las obras del Valle del Cauca a intereses políticos
Noticias Valle.
El escenario político nacional vivió una nueva tensión entre el presidente Gustavo Petro y una de las figuras más influyentes de las regiones: la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro.
La confrontación, que comenzó con acusaciones del mandatario sobre la supuesta responsabilidad de Toro en el fracaso de una consulta popular impulsada por el Gobierno, escaló hasta convertirse en un pulso político con implicaciones institucionales y territoriales.
El punto de partida fue el hundimiento en el Congreso de la consulta popular que buscaba fortalecer la reforma laboral promovida por el Ejecutivo.
La iniciativa, que no alcanzó los votos necesarios, fue interpretada por Petro como un revés político atribuible —según él— a la falta de apoyo de figuras tradicionales, entre ellas la gobernadora vallecaucana y líder del Partido de la U.
“El mundo laboral vallecaucano no tiene gobernadora aliada a sus intereses”, escribió Petro en su cuenta de X, señalando directamente a Toro de haber contribuido al fracaso de la propuesta.
La frase provocó una ola de reacciones tanto en el ámbito político como ciudadano, pues la acusación apuntaba a una autoridad regional que no tiene competencia directa sobre las decisiones legislativas del Congreso.
La carta abierta: una respuesta con tono institucional
Lejos de responder con ataques personales, Toro publicó una carta abierta en la que reclamó respeto y pidió al presidente “cordura”. En su mensaje, la mandataria recordó que su labor se enmarca en la Constitución y la ley, y que no puede responsabilizársele por resultados parlamentarios.
“Presidente, por favor, cordura. Le recuerdo una cosa que usted parece olvidar: yo soy la gobernadora del Valle. No me endilgue culpas ni responsabilidades que no tengo”, escribió.
En el mismo texto, la gobernadora pidió al mandatario que, en lugar de desviar la discusión hacia el terreno político, se concentre en los proyectos estratégicos que el Valle del Cauca lleva esperando desde hace años: el Tren de Cercanías, la profundización del canal de acceso al puerto de Buenaventura y la solución definitiva al problema del agua en ese municipio.
“Está usted desesperado por la mecánica política —agregó—, mejor escuche las solicitudes que le hemos hecho por la seguridad y las grandes obras de la región. Trabajemos en beneficio de todos los ciudadanos”.
Las obras en disputa
Las palabras de Toro no fueron al azar. Las tres obras que menciona tienen un alto valor simbólico y económico para el Valle del Cauca.
El Tren de Cercanías busca conectar Cali con municipios vecinos como Jamundí, Palmira y Yumbo, y se considera un proyecto clave para la movilidad metropolitana y la sostenibilidad regional. La profundización del canal de Buenaventura es una necesidad urgente para mantener la competitividad del principal puerto del Pacífico colombiano, por donde se mueve más del 40 % del comercio exterior del país. El acueducto de Buenaventura, por su parte, representa una deuda histórica con la población del puerto, que aún enfrenta cortes frecuentes y problemas de calidad en el suministro de agua potable.
La gobernadora advirtió que condicionar estos proyectos al clima político sería un error grave, pues afectaría directamente a la población vallecaucana.
Un pulso político con ecos nacionales
El cruce entre Petro y Toro no es un caso aislado. En los últimos meses, el presidente ha intensificado sus críticas hacia gobernadores y alcaldes que no comparten sus posiciones políticas, lo que ha abierto un debate sobre los límites del centralismo y la autonomía regional.
En el caso del Valle, la polémica se amplifica porque Toro no solo es gobernadora: es una figura con trayectoria nacional, excongresista, médica y líder de un partido que ha tenido peso decisivo en el Congreso.
Su voz representa a un sector político que busca mantener independencia frente al Gobierno central, pero sin romper el diálogo institucional.
Analistas consultados por medios nacionales consideran que el episodio es la muestra del desgaste en la relación entre el Ejecutivo y los gobiernos territoriales.
El llamado al sosiego
En su mensaje final, Toro fue más allá de la defensa personal y apeló a la necesidad de serenidad en la conducción del país. “Presidente, usted me señala permanentemente sin fundamentos, trata mal a las minorías de su gabinete, arremete contra la prensa… Sosiego, presidente, el país lo necesita sereno. No es momento de seguir en el activismo”, escribió la gobernadora.
Sus palabras, firmes pero medidas, buscaron enviar una señal institucional: más allá de las diferencias, los mandatarios deben priorizar el diálogo y la ejecución de proyectos que beneficien a la ciudadanía.