Permanece poco explorada y con gran parte de sus estructuras todavía ocultas bajo la vegetación.
Noticia Internacional.
Oculta entre las nubes y la espesura del cañón del río Apurímac, en la región de Cusco, Perú, Choquequirao emerge como una ciudadela incaica que rivaliza en grandeza con Machu Picchu, pero sin sus multitudes.
Su nombre significa «cuna de oro» en quechua, y aunque su esplendor arquitectónico ya se deja ver en terrazas, templos y andenes ceremoniales, gran parte del complejo aún está cubierto por la vegetación, aguardando ser revelado.
Construido en el siglo XV, se cree que fue un centro ceremonial, administrativo y religioso de gran importancia para los incas, y también un refugio para Manco Inca Yupanqui tras la caída del Cusco frente a los conquistadores españoles.
Su ubicación, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, le otorga una vista privilegiada de los Andes y una atmósfera casi mística.
Desde Colombia hasta la ciudad perdida
Para los viajeros que parten desde Colombia, el camino comienza con un vuelo a la ciudad de Cusco, vía Lima. Desde allí, existen dos rutas principales hacia Choquequirao:
- Vía Cachora: Es la más tradicional. Un viaje en carro de 4 horas lleva hasta el pueblo de Cachora, en Abancay. Desde ese punto inicia una caminata exigente de aproximadamente 32 kilómetros hasta Choquequirao, cruzando el cañón del Apurímac. La travesía suele tomar entre 4 y 5 días (ida y vuelta).
- Vía Santa Teresa y Yanama: Esta ruta, menos transitada, parte de Cusco hacia Santa Teresa y luego Yanama. Desde allí, se accede al parque a través de un sendero andino que conecta con otras rutas de trekking hacia Machu Picchu.
Debido a la dificultad del terreno, se recomienda realizar el trayecto con guías certificados o agencias especializadas. Portales como MachuPicchuTerra.com y CuscoAndeanHike.com ofrecen información detallada sobre los recorridos y paquetes turísticos.
Un viaje en el tiempo
Explorar Choquequirao es caminar por el corazón del imperio incaico. Sus edificaciones revelan un alto grado de planificación urbana: plazas ceremoniales, andenes de cultivo, templos alineados con los astros y recintos que probablemente sirvieron como residencias para la elite religiosa y política.
Uno de los atractivos más fotografiados son las terrazas decoradas con figuras de llamas, esculpidas con piedras blancas sobre muros oscuros.
Más allá de lo arqueológico, el parque también forma parte de un área de conservación regional que alberga especies como el cóndor andino, el oso de anteojos y una gran variedad de orquídeas y helechos.
Según el portal IncaRail.com, menos del 40% de la ciudadela ha sido excavada, lo que multiplica su valor como sitio de investigación y conservación patrimonial.
Consejos para el viajero
- Mejor temporada para visitar: Entre mayo y octubre, durante la época seca.
- Condición física: La caminata requiere un nivel alto de resistencia. Se recomienda aclimatación en Cusco antes de iniciar el trekking.
- Equipamiento básico: Ropa térmica, impermeable, calzado de trekking, protección solar y agua purificada.
- Servicios: En Marampata, el caserío más cercano, hay campamentos básicos y venta de alimentos.
Futuro y conservación
Choquequirao podría cambiar radicalmente en los próximos años. El gobierno peruano ha anunciado la posible construcción de un teleférico que facilitaría el acceso al parque desde la localidad de Kiuñalla, reduciendo el tiempo de llegada de varios días a solo 15 minutos.Aunque la propuesta busca fomentar el turismo, ha generado debate entre expertos en conservación y arqueología por su posible impacto en el entorno.
La BBC Mundo ha documentado ampliamente este debate y la magnitud del proyecto, cuya ejecución se estima para 2027 con una inversión superior a los 260 millones de dólares.



























