Restos de un mastodonte y un perezoso gigante, de hasta 40.000 años de antigüedad, fueron descubiertos gracias al aviso de un joven trabajador.
Noticias Internacional.
El pasado viernes 13 de febrero quedó registrado como una fecha histórica para la ciencia en Costa Rica, luego de que un equipo de especialistas confirmara el hallazgo de restos de un mastodonte y un perezoso gigante en Cartago. El descubrimiento se produjo gracias al aviso de un ciudadano, quien reportó a las autoridades la presencia de posibles fósiles en una propiedad privada cercana a un río en la provincia brumosa. A partir de ese momento, se activó un operativo científico que derivó en uno de los hallazgos paleontológicos más relevantes de las últimas décadas en el país.
Durante varios días, un equipo conformado por 12 profesionales en geología, biología y arqueología, junto a estudiantes de la Universidad de Costa Rica, trabajó en la zona para excavar, clasificar y recuperar los restos. En total, se extrajeron 49 piezas pertenecientes a ambas especies, que podrían tener una antigüedad estimada entre 10.000 y 40.000 años, según el análisis preliminar. Las piezas aún deberán someterse a pruebas de carbono para confirmar su datación exacta.
El potencial arqueológico, paleontológico e histórico de Cartago es enorme. Puede ser un gran atractivo para el turismo y la reactivación económica. Requerimos que el ICT invierta más en la provincia. pic.twitter.com/Y26kOZXWws
— Mario Redondo Poveda (@marioredondo) February 14, 2026
La investigación fue liderada por Joanna Méndez Herrera, geóloga encargada de coordinar la excavación. Según explicó, el hallazgo se originó gracias a la rápida intervención de un joven trabajador de la zona, quien se desempeña como palero en el margen del río cercano a la propiedad. Él fue quien, al encontrar fragmentos inusuales, decidió notificar a las autoridades, permitiendo que el equipo científico actuara a tiempo y se evitaran daños o pérdida de material.
Este joven, identificado como Esteban Brenes Granados, no solo reportó el hallazgo, sino que también tuvo el honor de bautizar al mastodonte descubierto en la excavación. El ejemplar llevará el nombre de “Pitan”, apodo con el que llamaban a Brenes durante su infancia, según explicó la geóloga Méndez. Un gesto simbólico que reconoce el papel clave del ciudadano en este importante aporte científico.
Por su parte, el fósil del perezoso gigante también recibió un nombre propio. Fue la geóloga María Sequeira, integrante del equipo de campo, quien propuso llamarlo “Tobi”. La elección busca destacar la participación activa de los investigadores en la identificación y clasificación de los restos encontrados, reforzando el carácter colaborativo de la expedición.
Con el rescate de estas piezas paleontológicas, Costa Rica suma un capítulo significativo en la comprensión de su pasado prehistórico. Mientras avanzan las investigaciones y se afinan las fechas exactas de antigüedad, “Pitan” y “Tobi” se consolidan como nuevos tesoros científicos que revelan cómo era la fauna que habitó la región miles de años atrás, despertando interés tanto en la comunidad científica como en la ciudadanía.
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