La campeona olímpica argelina revela que se sometió a terapia hormonal y critica el uso político de su imagen.
Noticias Internacional.
La boxeadora argelina Imane Khelif, campeona olímpica de los 66 kilos en París 2024, vuelve al centro del debate mundial tras conceder una entrevista a L’Équipe en la que responde con firmeza a las acusaciones que han puesto en duda su identidad y su lugar en el deporte. “No soy trans, soy una mujer; no cambié la forma en que la naturaleza me hizo”, afirmó, en referencia a las polémicas declaraciones de figuras como Donald Trump y Elon Musk, quienes la señalaron sin evidencia alguna. Desde que ganó el oro, Khelif ha enfrentado un escrutinio brutal que, según confiesa, ha afectado profundamente a su familia.
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Khelif reveló por primera vez que se ha sometido a terapia hormonal para reducir sus niveles de testosterona, siguiendo las normativas deportivas vigentes. Asegura que ya entregó su historial médico completo a World Boxing y que está dispuesta a someterse a cualquier prueba adicional si así lo solicita el Comité Olímpico Internacional. “No tengo nada que ocultar. Mi diferencia es natural. Soy así”, dijo. Estas medidas, aseguró, no han cambiado su desempeño técnico, aunque sí han tenido efectos emocionales fuertes durante los periodos de preparación.
😱 La boxeadora argelina Imane Khelif confirmó que se sometió a un tratamiento hormonal
— Perú21 (@peru21noticias) February 4, 2026
📣 Khelif confirma en la entrevista que posee el gen SRY, situado en el cromosoma Y, indicador de masculinidad: "Sí, y es natural".https://t.co/XM8gZBhRTM
La deportista, de 26 años, ha sido arropada por su equipo de entrenamiento en París. John Dovi, mánager del reconocido equipo francés que brilló en Río 2016, destacó su calidad humana y deportiva. “Imane es una auténtica campeona olímpica. Su capacidad de análisis y su disciplina son excepcionales”, afirmó. Mientras tanto, Khelif espera la decisión de la comisión del COI encargada de evaluar su caso, que podría definir su camino hacia los Juegos de Los Ángeles 2028.
La presión mediática y los ataques recibidos, sin embargo, no han sido fáciles de llevar. Khelif confesó que su madre, preocupada por la intensidad de las críticas, le sugirió abandonar el boxeo. Ella misma se lo planteó en algún momento, pero cada vez que mira su medalla, recuerda el sacrificio detrás de su triunfo. “Es un logro increíble. Durante tres meses la miraba todos los días para no olvidar por qué luché tanto”, relató.
Sobre las declaraciones de Donald Trump, la boxeadora fue tajante, aunque respetuosa. “Respeto a Trump porque es el presidente de EE. UU., pero la verdad es la verdad y no puede cambiarla”, dijo. Y añadió que, si lo tuviera frente a frente, le diría: “Señor presidente, soy una chica, una joven árabe y musulmana, una boxeadora. Y estoy trabajando para que usted venga a entregarme una medalla en Los Ángeles”.
Hoy, Khelif enfrenta una batalla que va mucho más allá del cuadrilátero: la de su identidad, su dignidad y su derecho a competir. En un contexto donde la política, el desconocimiento y los prejuicios han intentado opacar su trayectoria, ella insiste en que seguirá adelante. Su objetivo es claro: volver a representar a su país en unos Juegos Olímpicos y demostrar, dentro y fuera del ring, que su historia es la de una atleta que nunca dejó de luchar.
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